La gran guerra del peronismo está planteada entre Cristina sí y Cristina no, kirchneristas y no kirchneristas, o La Cámpora que maneja Máximo Kirchner y Axel Kicillof. Precisamente con el gobernador de Buenos Aires se da la madre de las batallas, porque es el distrito que concentra la mitad del electorado nacional.
Desde ahí quiere proyectarse Axel, el hijo pródigo, para competir por la presidencia el año que viene, y por cortarse solo se ganó la furia de todo el kirchnerismo.
En el acto del fin de semana pasado, Máximo –sin nombrarlo- le disparó con todo a Axel, diciéndole que habla de unidad pero no va a ver a Cristina, y que asoma como un candidato débil “por default”.
¿Qué tiene que ver esto con Catamarca? Que la presidenta del PJ catamarqueño es Lucía Corpacci, más kirchnerista que Máximo, incondicional seguidora desde la primera hora. Por lógica, puede decirse que ella está con Cristina.
Sin embargo, su soldado de confianza, Armando López Rodríguez, se fue a negociar con Kicillof, y ya se presenta como el referente del Movimiento Derecho al Futuro en Catamarca.
López Rodríguez no se va a mandar a hacer semejante jugada sin el guiño de Corpacci, lo que sugiere que la exgobernadora juega al mismo tiempo a dos puntas: allá es aliada de Cristina, pero acá empieza a tejer el armado con Axel.
¿Y cómo juega Raúl Jalil en todo esto? Porque además de gobernador él es vicepresidente del PJ Catamarca. Y sí, él juega para Javier Milei, en una alianza estratégica, matrimonio por conveniencia o como le quieran decir.
El peronismo catamarqueño pone un huevo en cada canasta, confiado en que mientras no se desordene acá no corre riesgos. Tampoco le prestan gran atención en el puerto, porque en Catamarca se juega menos del uno por ciento del electorado.
La táctica de fingir demencia y no pelearse viene funcionando, hay que reconocerlo, pero cuando llegue la hora de las definiciones de candidaturas no se va a poder seguir la tibieza. Ni a nivel nacional ni en el pago chico, donde muchos empiezan a empujar sin saber dónde van a acomodarse.





