Hace unos días publicábamos en este espacio la columna “Un pedacito más de la torta”, donde revelábamos la jugada que habían armado entre Fiscalía de Estado y el ARCAT, para meter una mordida en el dinero que el Estado recauda por ejecuciones a los deudores.
Como se explicó, en casi todos lados esta práctica está expresamente prohibida, porque son funcionarios que ya cobran del Estado y no les corresponde meter la mano para inventarse ninguna comisión extra.
“Los abogados del Estado no pueden quedarse con parte de lo recaudado en una ejecución por encima de sus honorarios”, dicen las legislaciones provinciales en la mayoría de los casos, pero acá los pícaros le encontraron la vuelta para engordar un poco más sus propias cuentas bancarias.
La avivada de los que recaudan dinero (el ARCAT ) y los que manejan los abogados del Estado (Fiscalía), se crearon acá un ingreso abusivo y le dieron aspecto de acto legal con una resolución firmada por ellos mismos, en la que se autorizan mutuamente a convidarse más ganancias.
Eso ya se explicó, pero ¿a quién le sacan lo que le sacan?
Primero a laburantes, empresarios y comerciantes asfixiados por deudas, los mismos a los que el Estado se jacta de ayudar en tiempos difíciles, cuando en realidad les chupa hasta la última gota de sangre sin piedad.
Acá no hay ninguna intención de ayudar, al contrario, cuantos más contribuyentes haya fundidos y endeudados, más dinero ganarán los muchachos que preparan las ejecuciones fregándose las manos por la porción que les toca.
Así, mientras se prometen respaldos y bajas de impuestos, en los hechos los están masacrando y saboreando lo que se van a llevar. Pregunten si no es así qué piensan los directivos de la Unión Comercial.
Gente que produce o vende y la tiene muy difícil para sostenerse o salir adelante, hoy sabe que tiene que hacer frente a las deudas para sobrevivir, y que encima ahora el 10 por ciento de la deuda que paguen va a ir a parar a los bolsillos de estos intermediarios de la desgracia que se crearon un “adicional” de lujo.
Ya no se trata solo de pagarle al Estado, sino de pagar los sobresueldos que un par de funcionarios diseñaron para ellos con su ya famosa e insólita “Resolución (Resolución Nro. 57/2026 -Arcat y Resolución Nro. 16/2026 -Fiscalía de Estado).
Alguna vez Horacio Verbitsky describió las maniobras de muchos altos funcionarios como un “robo para la corona”, contando cómo en varios organismos se hacía caja para los verdaderos jefes.
Acá es al revés, le “roban” a la corona, quedándose para ellos dinero que legítimamente debería corresponderle, en su totalidad, al Estado.
¿Sabrá el gobernador lo que pasa? ¿Les habrá dado el okey o también lo están burlando a él?
El catucho





