El gobierno de Donald Trump revocó este martes la visa de la embajadora de Brasil en Washington, María Luisa Ribeiro Viotti, en una nueva escalada de las tensiones diplomáticas entre Estados Unidos y el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva.
La decisión fue adoptada como represalia por la demora de Brasil en otorgar el beneplácito al diplomático Daniel “Danny” Pérez, designado por Washington como nuevo embajador estadounidense en Brasilia.
Desde la administración Trump advirtieron que la visa de la representante brasileña será restituida únicamente cuando el gobierno de Lula autorice oficialmente la designación de Pérez.
Pese a la medida, funcionarios del Departamento de Estado aclararon que Ribeiro Viotti no deberá abandonar Estados Unidos. “No es una expulsión. Puede permanecer en el país, aunque sin una visa válida, que será restablecida una vez que se resuelva la situación”, explicó un alto funcionario durante una conferencia telefónica con la prensa.
El origen del conflicto
Según el diario Folha de São Paulo, la Casa Blanca solicitó el beneplácito para Pérez un mes después de anunciar públicamente su nominación, una práctica que rompió con el protocolo diplomático habitual, que establece consultas previas con el país receptor antes de oficializar una designación.
Ese procedimiento habría generado malestar en el Palacio del Planalto, sede del gobierno brasileño.
Además, el Ejecutivo de Lula teme que Pérez pueda intervenir en el escenario político interno durante la campaña para las elecciones presidenciales del 4 de octubre, en las que el mandatario buscará la reelección frente al senador Flávio Bolsonaro.
Un vínculo cada vez más tenso
La relación entre Washington y Brasil se ha deteriorado en los últimos meses. Trump mantiene fuertes diferencias con las políticas de Lula, recibió recientemente a Flávio Bolsonaro en la Casa Blanca e impulsó nuevos aranceles a productos brasileños.
A ello se suman otros desencuentros diplomáticos. Brasil rechazó en marzo las visas para una delegación estadounidense que participaría en un foro sobre minerales críticos y, más recientemente, negó el ingreso al subsecretario estadounidense para Democracia, Derechos Humanos y Trabajo y a uno de sus colaboradores.
Según Washington, esas decisiones limitaron el trabajo habitual de sus diplomáticos y motivaron la respuesta bajo el principio de reciprocidad.





