Asia reclamó transparencia y frenó el proyecto de una nueva estructura comercial para el Mundial

La Confederación Asiática de Fútbol (AFC) se sumó este viernes al rechazo expresado por la UEFA y la CONCACAF al proyecto impulsado por el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, para crear una empresa que gestione los derechos comerciales de la Copa del Mundo con participación de inversores privados.

La iniciativa contempla la creación de FIFA Forward Enterprise (FFE), una nueva filial comercial valuada en unos 20.000 millones de dólares, que buscaría incorporar inversores minoritarios para financiar el crecimiento de la organización, manteniendo la FIFA el control de la gobernanza deportiva.

Sin embargo, la AFC manifestó su “profunda preocupación” por la propuesta y consideró que carece del consenso y de los mecanismos de consulta necesarios para avanzar. En un comunicado difundido desde Kuala Lumpur, el organismo sostuvo que una iniciativa de esta magnitud debe discutirse con mayor transparencia y con la participación de las confederaciones y asociaciones miembro antes de ser sometida a consideración.

Además del cuestionamiento al proyecto, la entidad asiática pidió revisar los procesos internos de gobernanza de la FIFA al considerar que el debate sobre la FFE dejó en evidencia deficiencias en los mecanismos de consulta y toma de decisiones. También reclamó que cualquier reforma de alcance global sea analizada por los órganos estatutarios correspondientes, incluido el Consejo de la FIFA.

Con la oposición de Asia, Europa y Norteamérica, tres de las principales confederaciones del fútbol mundial expresaron públicamente sus reparos a la iniciativa de Infantino, profundizando la crisis política en el organismo. A este escenario se sumó la renuncia del asesor principal de la FIFA, Carlos Cordeiro, quien cuestionó el proyecto por considerar que pone en riesgo la transparencia y el futuro del fútbol.

Mientras tanto, la FIFA sostiene que la propuesta busca incrementar los recursos destinados al desarrollo del fútbol mundial y asegura que los inversores tendrían una participación minoritaria, sin injerencia en las decisiones deportivas ni en la organización de las competiciones. La entidad indicó además que el proyecto continuará su proceso de consulta entre las 211 asociaciones miembro antes de ser sometido a votación.