La intensificación de los operativos migratorios ordenados por la Casa Blanca dejó esta semana al menos tres muertos en Estados Unidos, entre ellos un hombre que murió atropellado al intentar huir de un control del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en San Agustín, Florida.
El fallecimiento ocurrió cuando el inmigrante trató de escapar a pie de un operativo y fue embestido por un camión. Las autoridades no difundieron su identidad ni su situación migratoria; la noticia fue confirmada por el Miami Herald. Tras el incidente, ICE anunció la suspensión temporal de los controles de tráfico en la zona. La oleada de controles coincide con un aumento notable de detenciones, que según el New York Times habrían llegado a 10.000 en la última semana de junio.
Las otras dos víctimas de la semana incluyen a Lorenzo Salgado Araujo, un ciudadano mexicano que según reportes murió luego de que agentes del ICE dispararan contra el vehículo que conducía en Houston; y a Joan Sebastián Guerrero, un ciudadano colombiano que perdió la vida durante un operativo en Maine. Testigos consignaron haber escuchado múltiples disparos cuando agentes rodearon un vehículo blanco en el lugar del hecho en Maine.
Ambos casos provocaron protestas y denuncias de organizaciones humanitarias y defensores de derechos civiles, que cuestionan las tácticas empleadas por ICE y exigen investigaciones transparentes. Las críticas se acentúan en un contexto en el que la Casa Blanca ordenó endurecer los controles en la vía pública tras el cierre o la revisión de centros de detención que habían sido habilitados recientemente.
En las últimas semanas, el Departamento de Seguridad Nacional anunció la intención de prescindir de varios galpones destinados a centros de detención, y en mayo se comunicó el cierre del centro bautizado “Alligator Alcatraz”, en Florida, inaugurado pocos meses antes y criticado por sus condiciones. La combinación de cierres de instalaciones y el aumento de operativos en las calles ha reconfigurado la estrategia migratoria y avivado el debate público sobre el trato hacia las personas migrantes en Estados Unidos.





