El abogado Marcos Denett, vía redes sociales, le anunció al mundo que regresó a su estudio jurídico después de casi tres lustros deambulando por la función pública.
Si bien sigue con un sueldazo del Estado asegurado nada menos que como uno de los más altos directivos de YMAD, parece que mucho para hacer no tiene y decidió volver a la oficina de abogado que usaba cuando era un simple mortal.
“UN DÍA HABÍA QUE VOLVER…!!! Con mucha alegría esta semana le prendí la luz a mi viejo Estudio, que supe dejar en aquel lejano 2.011, cuando Lucía me convocó para trabajar por Catamarca. Hoy festejo el reencuentro con los Colegas que supieron esperarme estos largos años de función pública”, escribió Denett como si ahora trabajara en el sector privado, y no en una empresa de la provincia manejada por el gobernador y presidida por el hermano del gobernador.
Capaz que no le alcanza con la millonada que le toca mes a mes como vocal, capaz que ya se cansó de esta función que inicio hace extensos… tres meses, capaz que no tiene nada que hacer y volvió de puro aburrido.
Es un caso de película Denett, que jamás fue elegido o votado para nada, pero se acomodó para siempre desde que el peronismo volvió al poder, demostrando ser uno de los tantos talentos polifuncionales, otro Da Vinci de nuestra era, que sabe de todo y puede hacer de todo.
Debutó como integrante de la casta catamarqueña con el pie izquierdo, porque apenas asumió como gobernadora Lucía Corpacci lo metió de Fiscal de Estado, pero de la manera más trucha posible, sin cumplir con los mínimos requisitos, como pasar sus pliegos por el Senado como cualquier hijo de vecino.
Tan vergonzosa fue esa designación que, aunque quisieron resistir, se tuvo que ir silbando bajito en menos que canta un gallo.
Claro que no quedó en la calle ni se puso a vender tortillas en una avenida. De la noche a la mañana, por arte de magia y por acomodo, se convirtió en un experto en energía, y lo nombraron como vicepresidente de la EC SAPEM.
Nunca un sueldo básico o una beca. Denett siempre estuvo en la cima de la cadena alimentaria.
Y como es experto en todo, de repente dejó los cables y los transformadores y en otro pase mágico se convirtió en experto en seguridad.
Increíble pero real, de estar acomodado en la Sapem lo pusieron a manejar la policía y combatir el delito, como máxima autoridad de Seguridad en la provincia. Irresponsabilidad de los gobernantes y audacia ilimitada de Denett, que aceptaba lo que sea.
Cansado de triunfar en su lucha contra narcos y criminales, la vida le dio revancha y esta vez sí, asumió como cabeza de la Fiscalía de Estado de Catamarca, ya bajo la gestión del gobernador Raúl Jalil, permaneciendo en el rol por años.
En el medio acomodó a familiares, porque qué gracia tiene ser casta en soledad, hay que acomodar a toda la parentela, empezando por su hijo, al que le gestionó una banca en Diputados.
Y así llegamos a abril de este año, en que asumió mediante el Decreto provincial 348 como director de Yacimientos Mineros Agua de Dionisio (YMAD), ocupando el sillón del directorio en representación oficial de los intereses mineros del Gobierno de Catamarca.
Ahora dirige una empresa minera que produce oro: si eso no es movilidad social ascendente, ¿la movilidad social ascendente qué es?. Peronismo puro, señores.
Ahora Denett volvió a su estudio de abogados. En fin, todos necesitamos una changuita en estos tiempos difíciles.





