Un encuentro reservado entre el presidente Javier Milei y el juez de la Corte Suprema Ricardo Lorenzetti volvió a encender las alarmas en el tablero político y judicial. La reunión, que se habría producido en los últimos días, reactivó las especulaciones sobre el rol del magistrado en la estrategia del Gobierno frente al máximo tribunal, en un momento de fuerte tensión interna dentro de la Corte y con el oficialismo siguiendo de cerca el avance de causas que podrían golpear a Manuel Adorni.
Según trascendió, Lorenzetti habría visitado a Milei para transmitirle su preocupación por la decisión oficial de no avanzar, al menos por ahora, con la cobertura de vacantes en la Corte Suprema. La reunión se dio en un contexto en el que el vínculo entre ambos, lejos de enfriarse tras el frustrado intento de nombrar a Ariel Lijo y Manuel García-Mansilla, volvió a tomar fuerza. De acuerdo con la reconstrucción periodística, el magistrado mantiene desde hace tiempo una relación directa con el Presidente y suele acercarle evaluaciones sobre movimientos clave dentro del Poder Judicial.
La conversación se produce además en medio de una reconfiguración silenciosa dentro del máximo tribunal. En la Corte, hoy integrada por solo tres jueces, comenzó a hablarse de un nuevo equilibrio de poder entre Carlos Rosenkrantz y el propio Lorenzetti, en contraste con el liderazgo que hasta hace poco ejercía Horacio Rosatti. En un cuerpo tan reducido, cualquier cambio de alineamiento interno puede tener peso decisivo en fallos, decisiones administrativas y señales políticas hacia el Gobierno.
El trasfondo no es menor: el oficialismo viene de atravesar un revés con el fallido intento de ampliar o completar el tribunal, una jugada que había sido trabajada con intensidad durante 2024 y que terminó sin resultados concretos. Sin embargo, la Casa Rosada todavía mantiene interés en el frente judicial y esta semana dio una nueva señal al enviar al Senado 62 pliegos para cubrir vacantes en juzgados, fiscalías y defensorías, en lo que aparece como un intento de retomar influencia sobre el sistema sin reabrir de inmediato la discusión por la Corte.
Pero mientras la atención se posa sobre la relación entre Milei y Lorenzetti, en Balcarce 50 también crece otra inquietud: la situación judicial y política de Manuel Adorni. El jefe de Gabinete sigue acumulando presión por las investigaciones que lo rodean, vinculadas a presuntas inconsistencias patrimoniales, viajes al exterior y sospechas de posibles dádivas. Aunque Milei volvió a respaldarlo públicamente en los últimos días y lo recibió en Olivos para una reunión a solas, puertas adentro persiste la preocupación por el impacto del caso en la gestión.
En ese marco, una de las cuestiones que más ruido genera es la expectativa por los próximos movimientos judiciales. Según se deslizó, en la semana entrante podrían aparecer presentaciones formales de la defensa de Adorni, con la intervención de abogados y contadores para responder sobre su patrimonio y los cuestionamientos que se instalaron en torno a sus gastos y viajes. Hasta ahora, el funcionario sostuvo en privado que tiene cómo explicar cada punto, pero todavía no exhibió públicamente documentación que cierre la polémica.
Entre los episodios que alimentaron el escándalo aparece un viaje familiar a Aruba entre fines de diciembre y comienzos de enero, en medio de restricciones anunciadas por el propio Gobierno para los viajes al exterior de funcionarios, salvo excepciones justificadas. Esa información se sumó a las controversias previas por vuelos privados, movimientos patrimoniales y pedidos de explicaciones que ya comenzaron a tomar volumen tanto en la Justicia como en el Congreso.
De hecho, en paralelo al frente judicial, la oposición ya trabaja para interpelar a Adorni en el Parlamento y exigirle respuestas durante su informe de gestión. Mientras el Presidente insiste en sostenerlo políticamente, el caso amenaza con convertirse en un problema de desgaste para la Casa Rosada, que desde hace semanas no logra correrse de una agenda dominada por sospechas, filtraciones y disputas internas.





