Rusia confirmó el uso del misil hipersónico Oreshnik en un ataque masivo sobre Kiev

Rusia confirmó este domingo que utilizó el misil hipersónico Oreshnik durante un ataque masivo contra Kiev y otras ciudades de Ucrania, en una ofensiva que combinó drones y misiles y que volvió a escalar la tensión internacional en el conflicto iniciado en 2022.

El bombardeo, considerado uno de los más grandes de los últimos meses, incluyó el lanzamiento de cerca de 600 drones y alrededor de 90 misiles, según denunciaron autoridades ucranianas. La ofensiva dejó al menos cuatro muertos y más de 80 heridos en distintos puntos del país, además de severos daños en edificios residenciales, escuelas e infraestructura civil.

El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, aseguró que entre las armas utilizadas estuvo el misil balístico hipersónico Oreshnik, una tecnología militar de última generación desarrollada por Rusia y diseñada para portar tanto cargas convencionales como nucleares. Horas después, el Ministerio de Defensa ruso confirmó oficialmente su utilización durante la ofensiva.

El misil Oreshnik fue presentado por Moscú en 2024 y es considerado una de las armas estratégicas más avanzadas del arsenal ruso. Se trata de un misil balístico de alcance intermedio capaz de superar velocidades superiores a Mach 10, lo que dificulta enormemente su intercepción por sistemas antiaéreos tradicionales. Además, puede transportar múltiples ojivas y alcanzar objetivos a miles de kilómetros de distancia.

De acuerdo con medios europeos y agencias internacionales, esta sería la tercera vez que Rusia utiliza el Oreshnik en combate desde el inicio de la guerra. El proyectil habría sido lanzado hacia la ciudad de Bila Tserkva, al sur de Kiev, como parte de una estrategia destinada a saturar las defensas aéreas ucranianas mediante ataques simultáneos desde tierra, mar y aire.

Las autoridades rusas justificaron la ofensiva como una represalia por recientes ataques ucranianos en zonas controladas por Moscú, especialmente en la región de Lugansk. Kiev, sin embargo, negó haber atacado objetivos civiles y acusó al Kremlin de incrementar deliberadamente la presión militar sobre la población.

Las explosiones provocaron incendios en distintos barrios de Kiev y obligaron a miles de personas a refugiarse durante varias horas en estaciones de metro y refugios subterráneos. Equipos de emergencia trabajaron durante toda la madrugada para extinguir focos de incendio y rescatar víctimas entre los escombros.

La ofensiva también generó preocupación en Europa y Estados Unidos por el uso de un misil con capacidad nuclear en un contexto de creciente tensión geopolítica. Funcionarios de la Unión Europea calificaron el ataque como una “escalada temeraria”, mientras que desde Washington reiteraron su respaldo militar a Ucrania y advirtieron sobre el riesgo de una mayor expansión del conflicto.