La mora ya afecta a más de 6 millones de personas y crece la preocupación por el endeudamiento

El endeudamiento de las familias argentinas sigue en aumento y ya genera alarma tanto en el sistema financiero como entre especialistas en economía doméstica. Según distintos informes privados y datos oficiales, más de seis millones de personas presentan algún tipo de mora o atraso en el pago de créditos, en un contexto marcado por salarios deteriorados, inflación persistente y financiamiento cada vez más caro.

Uno de los indicadores que más preocupa es el fuerte crecimiento de los préstamos en situación irregular. Datos del Banco Central muestran que la morosidad en créditos otorgados a familias pasó de 3,3% en marzo de 2025 a 11,5% un año después, alcanzando niveles que no se registraban desde hace más de dos décadas.

El fenómeno afecta principalmente a créditos personales, consumos financiados y tarjetas de crédito. En muchos casos, las familias recurrieron al endeudamiento para sostener gastos cotidianos ante la pérdida de poder adquisitivo, pero luego quedaron atrapadas por tasas de interés elevadas y dificultades para refinanciar pagos.

Según informes elaborados sobre la base de datos de la Central de Deudores del Banco Central, gran parte de las personas morosas mantiene deudas relativamente bajas. Cerca de la mitad debe menos de 500.000 pesos, una situación que refleja el impacto del deterioro económico sobre sectores medios y trabajadores informales.

La problemática también golpea con fuerza al universo fintech y a los créditos no bancarios. Estudios recientes de la Cámara Argentina Fintech y el ITBA indican que la mora total en préstamos digitales ya supera el 30%, especialmente entre usuarios de microcréditos y financiamiento de corto plazo.

Especialistas explican que el sobreendeudamiento se profundizó por la combinación de tasas reales positivas y salarios que no lograron recuperarse al ritmo de la inflación. En ese escenario, muchas deudas dejaron de licuarse con el tiempo y comenzaron a crecer por encima de la capacidad de pago de los hogares.

Frente a este panorama, entidades financieras comenzaron a ofrecer refinanciaciones, extensión de plazos y planes especiales para evitar una mayor ruptura de la cadena de pagos. Sin embargo, economistas advierten que esas medidas podrían resultar insuficientes si no mejora el ingreso real de las familias durante los próximos meses.

La situación ya comenzó a tener impacto sobre el consumo y el acceso al crédito. Algunos bancos endurecieron condiciones para otorgar préstamos y elevaron requisitos ante el incremento del riesgo de incumplimiento. Al mismo tiempo, distintos proyectos impulsados en el Congreso buscan establecer mecanismos de alivio para hogares sobreendeudados, incluyendo límites a intereses punitorios y programas de reestructuración de deudas.