El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que Irán estaría dispuesto a entregar sus reservas de uranio enriquecido para que sean destruidas, en el marco de las negociaciones que ambas partes mantienen para intentar alcanzar un nuevo acuerdo nuclear y poner fin a la escalada de tensión en Medio Oriente.
Según sostuvo el mandatario republicano, el eventual entendimiento contemplaría que Teherán abandone cualquier posibilidad de continuar enriqueciendo uranio y permita el control internacional sobre su programa nuclear. “Nos darán el uranio enriquecido para destruirlo”, afirmó Trump ante la prensa durante una actividad oficial en Washington.
Las declaraciones se producen en medio de negociaciones diplomáticas impulsadas por Estados Unidos, Qatar y otros países de la región para consolidar una tregua luego de meses de conflicto entre Irán, Israel y fuerzas estadounidenses. Distintos medios internacionales señalaron que uno de los puntos centrales de las conversaciones gira alrededor del destino de las reservas iraníes de uranio altamente enriquecido.
De acuerdo con reportes difundidos en las últimas horas, funcionarios estadounidenses analizan varias alternativas para el manejo del material nuclear iraní. Entre las opciones aparece la posibilidad de transferirlo a terceros países —como Rusia, China o Turquía— o avanzar en un proceso supervisado internacionalmente para diluir el uranio y reducir su nivel de enriquecimiento.
Sin embargo, hasta el momento las autoridades iraníes no confirmaron públicamente haber aceptado entregar sus reservas nucleares. De hecho, distintos voceros del régimen sostuvieron en las últimas semanas que el enriquecimiento de uranio representa un “derecho soberano” del país y rechazaron la posibilidad de desmantelar completamente el programa nuclear iraní.
Las negociaciones se desarrollan en un contexto extremadamente sensible. Tras meses de enfrentamientos militares y ataques cruzados en Medio Oriente, Washington busca consolidar un acuerdo que incluya el levantamiento gradual de sanciones económicas a cambio de mayores controles sobre el programa nuclear iraní y garantías de estabilidad regional.
En paralelo, el gobierno de Benjamin Netanyahu observa con cautela las conversaciones entre Washington y Teherán. Según reveló Reuters, el primer ministro israelí manifestó en privado su preocupación por algunas concesiones que podrían surgir del acuerdo y admitió dificultades para influir sobre las decisiones de Trump respecto de Irán.
El programa nuclear iraní se convirtió nuevamente en uno de los principales focos de tensión internacional luego de que Estados Unidos abandonara en 2018 el acuerdo firmado durante la administración de Barack Obama.





