Vamos con la transparencia

¿Cuánto le sale a los catamarqueños la Fiesta del Poncho? Se armó para este año una doble cartelera contemplando el escenario mayor que requiere pago de entrada y el Patio, que es gratuito.

La nómina de artistas es en verdad impresionante, con figuras de la talla de Pimpinela, Los Tekis, Los Nocheros, Karina la princesita, Soledad Pastorutti, Abel Pintos, Jorge Rojas, Vila Palma, Fito Páez, El Polaco, Sabroso, Dúo Coplanacu y El Chaqueño Palavecino, sólo por nombrar algunos de los números nacionales.

Después, ya se sabe, sin importar lo que pase se hablará de éxito, record de público (como se hace todos los años), etc., etc.

Todo se fue anunciando durante muchos días en cuentagotas, para extender el show y distraer a la gente. Muy lindo, pero ¿cuánto se gastó en este festival, por lejos el más caro que se haya hecho?

Con cada uno de las decenas de números se firmaron contratos. No es un acuerdo del estilo “Vengan, canten, después vemos cómo arreglamos”. No, los cachet se arreglan previamente, de manera que la Provincia sabe exactamente cuánto va a desembolsar, como sabe también todos los otros gastos que vienen por marketing, merchandising, logística, organización, transmisiones, etc.

¿Por qué no se informa? No lo paga ningún funcionario de su bolsillo, se paga con dinero de todos, con dinero público. ¿Por qué tiene que ser un secreto?

¿Se estima algún monto de recuperación? ¿Cuánto se ganará o perderá? ¿Hay alguna previsión económica o se trata solo de alimentar el pan y circo sin importar nada más, total sale todo de la cajita mágica del erario estatal?

Es una constante de este Gobierno, al que le gusta manejarse siempre entre sombras, sin cuentas claras y sin rendir cuentas, porque tampoco existe un órgano de control real, como debería ser el Tribunal de Cuentas, reconvertido en un aguantadero de ñoquis y amigos que no controla nada.

Se repite el proceso de los gobiernos que llevan mucho tiempo en el poder. Los funcionarios se convencen de que son dueños de la plata que manejan y hacen lo que quieren. Qué equivocados están.

Ocultar información les evita problemas y les da tranquilidad. Pero la gente no es tonta, porque cada vez que se reclaman salarios dignos, en educación, salud, seguridad, cada vez que se reclaman obras, el Gobierno llora miseria.

Y no hace falta ganar el Nobel en Economía para entender que hay vacas gordas para los de arriba y vacas flacas para los de abajo.

Todos amamos el Poncho, pero ¿es prioridad una megasuperfiesta en una provincia donde cada vez más gente duerme en la calle?