Una causa por una presunta estafa inmobiliaria fue elevada a juicio en Catamarca, en un hecho que cobra relevancia por tratarse de un tipo de delito que, según la defensa de la víctima, no suele llegar con frecuencia a esta instancia debido a la dificultad para reunir pruebas suficientes.
El abogado querellante, Paulo Ibáñez, explicó que el hecho se originó a partir de la supuesta venta de un inmueble ubicado en la zona de Circunvalación. De acuerdo con su relato, el acusado se presentó como intermediario y representante de la inmobiliaria Onix, exhibiendo documentación y un contrato de compraventa que generó confianza en la víctima.
Según indicó el letrado, el acuerdo contemplaba pagos anticipados y la posterior entrega de la posesión del inmueble. Sin embargo, cuando el comprador intentó hacer efectiva esa cláusula, comenzaron las dificultades.
“Seguía exigiendo una entrega de dineros anticipada y se llegó a entregar aproximadamente una suma de 10 millones de pesos”, señaló Ibáñez.
Ante las reiteradas trabas para acceder a la propiedad, la víctima decidió realizar la denuncia penal. La investigación fue encuadrada en el delito de estafa y el fiscal de la causa resolvió elevar el expediente a juicio.
El abogado destacó el trabajo realizado por la Fiscalía y sostuvo que la investigación avanzó en un plazo razonable hasta alcanzar esta instancia judicial.
Habría más denuncias
Ibáñez aseguró que el imputado no enfrenta únicamente esta causa, sino que existen otras denuncias por presuntas maniobras similares, algunas bajo la misma modalidad y otras con características diferentes.
En ese sentido, advirtió sobre la importancia de extremar los recaudos al momento de comprar un inmueble.
“Hay que asesorarse previamente, verificar quién vende, si tiene legitimación y si el inmueble está en condiciones de ser comercializado”, remarcó.
Dificultades para ubicar al imputado
Durante la investigación, el abogado señaló que hubo inconvenientes para localizar al acusado y concretar su declaración indagatoria.
Según explicó, las notificaciones no podían ser diligenciadas porque el imputado no respondía en los domicilios informados, hasta que finalmente pudo ser ubicado e imputado formalmente.
A la espera del juicio
Aunque la causa ya fue elevada a juicio, todavía no hay fecha para el debate oral. La defensa del imputado aún puede presentar una oposición, que deberá ser resuelta por el juez de Control de Garantías.
Finalmente, Ibáñez resaltó que este tipo de procesos representan un antecedente importante.
“No es común que los delitos de estafa lleguen a juicio porque muchas veces son difíciles de probar. En este caso hay documentos firmados, transferencias bancarias y pruebas contundentes que permitieron avanzar hasta esta instancia”, concluyó.





