El gobierno de Estados Unidos descartó que vaya a modificar su postura respecto a las Islas Malvinas y negó que esté evaluando retirar su respaldo al Reino Unido, tras la filtración de un correo interno del Pentágono que había encendido la polémica a nivel internacional.
El encargado de llevar tranquilidad fue el secretario de Estado, Marco Rubio, quien minimizó el contenido del documento filtrado y aclaró que no representa una decisión oficial. “Era simplemente un correo electrónico con algunas ideas”, sostuvo, al tiempo que remarcó que no existe ningún cambio en la política exterior estadounidense sobre el conflicto.
La controversia se originó días atrás, cuando la agencia Reuters reveló la existencia de un mail interno del Pentágono en el que se analizaban posibles represalias contra países aliados que no acompañaron a Washington en el conflicto en Medio Oriente. Entre esas opciones, se mencionaba la posibilidad de revisar el respaldo histórico de Estados Unidos a la posición británica sobre las islas.
El documento, que circuló en ámbitos de alto nivel dentro del Departamento de Defensa, reflejaba el malestar de la administración de Donald Trump con algunos socios de la OTAN, especialmente el Reino Unido, por su negativa a involucrarse militarmente en la ofensiva contra Irán.
Sin embargo, desde Washington insistieron en que ese planteo no pasó de ser una hipótesis interna y reafirmaron que la postura oficial se mantiene sin cambios: Estados Unidos continúa con una posición de neutralidad en la disputa de soberanía, aunque reconoce la administración británica de facto sobre el archipiélago.
El episodio dejó en evidencia tensiones crecientes entre Estados Unidos y sus aliados europeos, en un contexto internacional marcado por desacuerdos estratégicos en materia militar. La filtración también generó reacciones inmediatas en el Reino Unido, donde el gobierno reiteró que la soberanía de las islas “no está en discusión” y volvió a respaldar el principio de autodeterminación de los habitantes del archipiélago.
Por su parte, en la Argentina el tema volvió a cobrar centralidad política. El presidente Javier Milei reafirmó el reclamo histórico al sostener que “las Malvinas fueron, son y serán argentinas”, en línea con la posición sostenida por el país desde hace décadas.





