La crisis del transporte golpea a las provincias: menos servicios, tarifas más caras y sueldos demorados

La crisis del transporte público en las provincias atraviesa uno de sus momentos más delicados y genera preocupación tanto en empresarios como en trabajadores y usuarios. El aumento constante del combustible, la reducción de subsidios nacionales y el deterioro económico general profundizaron un escenario marcado por subas de tarifas, reducción de frecuencias, suspensiones de choferes y dificultades para afrontar el pago de salarios.

Desde la Federación Argentina de Transporte Automotor de Pasajeros (FATAP) advirtieron que cerca del 80% de las empresas del interior tienen serios problemas financieros y muchas ya no logran cubrir sus costos operativos. El sector describió la situación como una “tormenta perfecta” producto de la suba del gasoil, la caída en la cantidad de pasajeros y la falta de asistencia estatal.

En distintas provincias comenzaron a registrarse medidas de ajuste que impactan directamente en los usuarios y trabajadores. En Corrientes, por ejemplo, empresas suspendieron choferes sin goce de sueldo, mientras que en Santa Fe, Chaco, Jujuy y Catamarca hubo reducciones de frecuencias y conflictos salariales.

La situación también mantiene en alerta a la Unión Tranviarios Automotor (UTA), que en los últimos meses amenazó en reiteradas ocasiones con paralizar el servicio en el interior del país por incumplimientos salariales. El gremio reclama que se respeten los acuerdos paritarios y cuestiona que las empresas argumenten falta de recursos pese a que los boletos en muchas provincias ya superan ampliamente los valores del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA).

En paralelo, continúan los aumentos en las tarifas del transporte urbano. En varias ciudades del interior el boleto mínimo ya supera los $1.400 e incluso algunas empresas solicitaron nuevos incrementos para evitar el colapso del sistema. En Santiago del Estero, empresarios pidieron llevar el pasaje a $1.450, mientras que en otras provincias los cuadros tarifarios continúan en revisión.

La diferencia entre el AMBA y el resto del país sigue siendo uno de los principales focos de conflicto. Gobernadores e intendentes vienen reclamando desde hace meses una distribución más equitativa de subsidios nacionales y denuncian que el interior quedó en desventaja frente al sistema metropolitano.

Además de los aumentos de tarifas, muchas empresas comenzaron a aplicar recortes en la prestación del servicio para reducir costos. En algunas ciudades ya se registran menos unidades en circulación y mayores tiempos de espera para los pasajeros. Empresarios del sector no descartan profundizar las reducciones si continúa el atraso en los pagos y la escalada de costos operativos.

Mientras tanto, la incertidumbre crece en torno a la continuidad del sistema en varias provincias. Desde FATAP advirtieron que, si no aparece una solución financiera en el corto plazo, podrían multiplicarse las interrupciones del servicio y agravarse el conflicto laboral en todo el interior del país.