Cada 8 de mayo se conmemora el Día Mundial del Cáncer de Ovario, una fecha establecida para visibilizar una de las enfermedades ginecológicas que presenta mayor mortalidad a nivel global.
Según la American Cancer Society, el cáncer de ovario suele diagnosticarse en fases avanzadas debido a la inespecificidad de sus síntomas iniciales, lo que dificulta su detección temprana y reduce las probabilidades de un tratamiento exitoso. Especialistas y organismos internacionales insisten en la necesidad de conocer las señales de alerta y los factores de riesgo para favorecer un diagnóstico precoz.
Según datos de la Organización Mundial de la Salud y el Observatorio Global del Cáncer (GLOBOCAN), en Argentina se diagnostican aproximadamente 2.200 nuevos casos por año, en un contexto de más de 130.000 diagnósticos de cáncer considerando ambos sexos en 2020. La problemática central radica en la detección tardía: la mayoría de los casos se identifican en etapas avanzadas, cuando el tumor ya se ha expandido fuera de los ovarios y las posibilidades de tratamiento curativo disminuyen de manera considerable.
La Clínica Universidad de Navarra detalló que “no hay sintomatología específica y habitualmente se confunde con la que puede producir el aparato digestivo y la vejiga, especialmente si la sintomatología es persistente”.
Entre los síntomas más frecuentes se encuentran:
- Distensión o hinchazón abdominal
- Dolor pélvico o abdominal persistente
- Sensación de saciedad rápida al comer
- Necesidad urgente o frecuente de orinar
- Cambios en los hábitos intestinales
- Alteraciones menstruales o sangrado postmenopáusico
- Dolor durante las relaciones sexuales
De acuerdo a la base Cancer Today de IARC-GLOBOCAN, Argentina se posiciona entre los países latinoamericanos con incidencia media-alta de cáncer y las actualizaciones más recientes incluyen datos de incidencia y mortalidad globales de 2022.





