Las tradicionales fiestas en honor a la Virgen del Valle comenzaron en Catamarca con una de sus ceremonias más representativas: la Bajada de la Sagrada Imagen en el Santuario Catedral. El acto marcó el inicio formal de un nuevo ciclo de celebraciones religiosas que convocan cada año a miles de fieles de distintos puntos del país.
El inicio de las festividades tuvo lugar el sábado 11 de abril y dio paso al Septenario, una serie de jornadas de oración, misas y actividades pastorales que se desarrollarán hasta el domingo 19, día en que se realizará la procesión central. Este evento es considerado uno de los más importantes del calendario religioso del noroeste argentino y tiene un fuerte arraigo en la identidad catamarqueña.
En esta edición, las celebraciones adquieren un significado especial, ya que se enmarcan en el 135° aniversario de la Coronación Pontificia de la imagen de la Virgen del Valle, un hecho histórico que consolidó su devoción a nivel nacional. Además, coinciden con el Año Jubilar Diocesano por el bicentenario del nacimiento del beato Mamerto Esquiú, figura clave en la historia religiosa de la provincia.
Tras la ceremonia inicial, la jornada continuó con una misa central y un espacio de oración por la paz, en sintonía con los pedidos de la Iglesia a nivel mundial. Durante los días siguientes, el programa contempla celebraciones litúrgicas, confesiones, encuentros pastorales y actividades destinadas a acompañar espiritualmente a los peregrinos que llegan a la capital provincial.
El momento más esperado será la procesión del domingo 19, que partirá desde el Paseo General Navarro, conocido como La Alameda, y culminará en el Santuario Catedral. Se espera una importante convocatoria de fieles, como ocurre cada año, en una manifestación de fe que trasciende lo religioso y se convierte en un fenómeno social y cultural de gran magnitud.





