El delivery continúa creciendo en Argentina como una de las principales formas de consumo cotidiano, pero pedir comida mediante aplicaciones se volvió cada vez más caro para los usuarios. Un informe elaborado por la consultora Focus Market mostró que los precios dentro de plataformas como PedidosYa y Rappi subieron mucho más rápido que los salarios durante el último año, provocando una caída del poder adquisitivo medido en cantidad de pedidos posibles.
Según el relevamiento, productos habituales como hamburguesas, pizzas, empanadas y helados registraron incrementos cercanos al 40% interanual. Una hamburguesa pasó de costar alrededor de $10.600 a unos $15.000, mientras que una pizza grande trepó de aproximadamente $17.700 a casi $25.000. En el caso del kilo de helado, el precio saltó de $19.800 a cerca de $28.000.
El estudio comparó además esos aumentos con la evolución salarial. Con un sueldo promedio RIPTE de febrero de 2026, un trabajador formal puede comprar actualmente unas 116 hamburguesas por mes, cuando el año pasado podía adquirir alrededor de 132. En pizzas, la capacidad de compra cayó de 79 a 69 unidades, mientras que en milanesas pasó de 94 a 83.
Desde Focus Market explicaron que el problema no es la ausencia de aumentos salariales, sino que los precios dentro de las plataformas crecieron a mayor velocidad. Además, señalaron que muchos usuarios comenzaron a modificar hábitos de consumo, priorizando promociones, descuentos o reduciendo la frecuencia con la que realizan pedidos.
El informe también puso el foco sobre la situación de los repartidores. Datos de la Fundación Encuentro indicaron que un trabajador de aplicaciones cobró en promedio unos $3.033 por pedido durante diciembre de 2025. Para cubrir una Canasta Básica Total y no quedar por debajo de la línea de pobreza, necesitaría completar alrededor de 454 pedidos mensuales, lo que equivale a unas 18 entregas por día sin descanso.
A esos ingresos, además, deben descontarse gastos de combustible, seguro, monotributo, mantenimiento del vehículo y datos móviles. Organizaciones sindicales y asociaciones de repartidores vienen denunciando desde hace tiempo condiciones de precarización laboral dentro del sector y reclaman reconocimiento formal de la relación laboral con las plataformas.
Otro de los factores que impacta en el precio final son las comisiones cobradas por las aplicaciones a los comercios adheridos. Según el informe, las plataformas retienen entre el 25% y el 35% de cada operación, porcentajes considerablemente más altos que los utilizados por otros marketplaces o sistemas de venta online. Muchos locales trasladan esos costos directamente al precio que paga el consumidor.





