Los pasajeros del crucero MV Hondius comenzaron a desembarcar este sábado en las Islas Canarias luego de varios días de incertidumbre y un complejo operativo sanitario internacional coordinado por España, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y distintos gobiernos europeos. La embarcación permanecía aislada tras el brote de hantavirus que provocó al menos tres muertes y varios contagios confirmados a bordo.
El barco llegó a aguas de Tenerife durante la madrugada y quedó fondeado frente al puerto de Granadilla de Abona, donde se desplegó un dispositivo sanitario considerado “sin precedentes” por las autoridades españolas. El operativo incluyó personal médico especializado, fuerzas de seguridad, embarcaciones de evacuación y protocolos especiales para evitar cualquier riesgo de transmisión.
Según informaron medios internacionales, el desembarco se realizó de manera escalonada y organizada por nacionalidades. Los pasajeros fueron trasladados en pequeñas lanchas desde el crucero hasta tierra firme y luego derivados directamente al aeropuerto para continuar viaje hacia sus respectivos países, donde deberán cumplir cuarentenas preventivas y controles médicos.
En el caso de los ciudadanos argentinos, las autoridades coordinaron su traslado hacia Países Bajos, donde permanecerán aislados bajo supervisión sanitaria junto con pasajeros neerlandeses e islandeses. Mientras tanto, los pasajeros españoles fueron derivados a Madrid para cumplir cuarentena en el Hospital Gómez Ulla.
El brote detectado en el MV Hondius mantiene en alerta a organismos sanitarios internacionales debido a que se trata de la cepa Andes del hantavirus, considerada la única variante conocida con capacidad de transmisión entre personas en determinadas condiciones de contacto estrecho. Hasta el momento, la OMS confirmó al menos seis casos positivos y otros sospechosos relacionados con el crucero.
La embarcación había partido desde Ushuaia a comienzos de abril en una expedición polar con pasajeros y tripulantes de más de 20 nacionalidades. El primer fallecimiento ocurrió durante la travesía y posteriormente se registraron otros casos graves que obligaron a activar protocolos internacionales de emergencia.
Durante los últimos días, el crucero permaneció detenido frente a Cabo Verde luego de que distintos países rechazaran inicialmente permitir el desembarco. Finalmente, España aceptó recibir la embarcación por razones humanitarias y en coordinación con la OMS y la Unión Europea.
Las autoridades sanitarias insistieron en que el riesgo para la población general es bajo y remarcaron que la transmisión del virus requiere contacto cercano y prolongado. Aun así, continúa el rastreo internacional de pasajeros que habían descendido previamente del barco en otros destinos antes de conocerse oficialmente el brote.





