La última noticia dice que la Justicia laboral dejó sin reconocimiento legal a la actual conducción de la Unión de Trabajadores Hoteleros y Gastronómicos de la República Argentina (UTHGRA), encabezada por Luis Barrionuevo, en el enésimo capítulo de una guerra sin fin entre el villacubano y su excuñado Dante Camaño.
Según esta decisión, Barrionuevo queda vacío de poder en el gremio que maneja hace más de 40 años, y profundizó así la crisis interna que atraviesa uno de los gremios más influyentes del sector servicios.
La gran pelea nació por el control del gremio en Capital Federal, cuando la sociedad familiar entre Barrionuevo y Camaño se rompió. Ese distrito gremial mueve una caja multimillonaria (más que todo el resto del país), y su conducción no termina de resolverse, porque viene judicializada con fallos y contrafallos que no llegan a ninguna posición definitiva.
Ahora surgió un dictamen fuerte del juez del Trabajo Julio Grisolía, quien rechazó un amparo presentado por Barrionuevo para que se convalidaran las elecciones internas realizadas el 29 de diciembre de 2023, en las que el dirigente buscaba extender su mandato hasta 2029. En esos comicios solo participó la lista oficialista, luego de que la junta electoral dejara afuera a la oposición.
El fallo se apoya en que la Secretaría de Trabajo de la Nación no otorgó la certificación de autoridades, un requisito indispensable para que una conducción sindical pueda actuar formalmente: sin ese documento, el gremio ve condicionadas operaciones bancarias, firma de contratos, alquileres y designaciones internas, entre otros trámites cotidianos.
La negativa de Trabajo está directamente vinculada a otra causa judicial impulsada por Camaño, el hermano de Graciela, exesposa de Luis.
Camaño promovió la opositora Lista Gris Naranja y denunció que fue marginado del proceso electoral por decisión de la junta electoral ligada al oficialismo. Barrionuevo dice que ganó las elecciones y que Camaño usurpa el gremio. Y pasan los años y el tema no se resuelve.
Según la versión del barrionuevismo en esas elecciones de diciembre habrían votado más de 120.000 afiliados en todo el país y la Lista Celeste se impuso sin competencia a nivel nacional. Sin embargo, la impugnación de la oposición y la falta de certificación oficial dejan ahora todo el proceso bajo la lupa judicial.
El enfrentamiento entre Barrionuevo y Camaño no es nuevo. Ambos llegaron juntos a la normalización de la UTHGRA en 1985, pero con el tiempo rompieron su alianza y desde hace años mantienen la disputa abierta por el control del gremio gastronómico.
Ya con 84 años, Barrionuevo no cede un centímetro, y es historia repetida que las únicas elecciones limpias son aquellas en las que gana. Cuando pierde, jamás lo acepta. Judicializa y se queda.
Sin los millones de dólares que tiene UTHGRA en Capital Federal, la modalidad se repite en Catamarca, donde Abel Castillo ganó las elecciones el año pasado y nunca pudo asumir.
Barrionuevo le encuentra la vuelta para anular todo resultado desfavorable. Y no ahorran en amenazas y aprietes, como los que sufrieron los trabajadores catamarqueños que osaron apoyar a Castillo desde la campaña y después del triunfo.
Los echan, los apuran, los presionan. Cosas que pueden hacerse cuando el poder respalda y acompaña, algo que sucede más en Catamarca (donde Barrionuevo maneja su propio ministerio hace años) que en Buenos Aires, donde parece que le van soltando la mano.





