En un acto de valentía y rápida acción, Walter Brizuela, referente de taxis y remises de la Capital, evitó que una abuela fuera víctima de una estafa.
La situación comenzó cuando la mujer solicitó el servicio de Brizuela como taxista. Apenas subió al vehículo en la intersección de Salta y Mota Botello, Brizuela notó que la pasajera estaba en una situación de crisis y le pidió que la llevara a un cajero automático. En ese momento, la mujer estaba en una llamada en altavoz, lo que permitió al taxista escuchar lo que la persona al otro lado de la línea le decía.
“Escucho que le iban indicando los pasos que tenía que hacer en el cajero. En eso que íbamos llegando al cajero me doy cuenta de que estaba en medio de un proceso de estafa virtual. Me doy cuenta porque le dice el supuesto agente de alguna empresa que esperara cuando no haya nadie en el cajero para darle las instrucciones”, relató Brizuela.
Dándose cuenta de la situación, Brizuela decidió actuar de inmediato. “Lo primero que hice fue buscar un policía mientras transitaba por calle Salta”. Al no encontrar un oficial, tomó la decisión de llevar a la mujer a una comisaría. “La abuela no confiaba en mí, lo único que escuchaba era lo que le decía la persona al otro lado del teléfono así que la llevé engañada hasta la Comisaría Primera“, explicó.
En la comisaría, fueron atendidos por una agente especializada en ciberdelitos, quien le explicó a la mujer que estaba siendo víctima de una estafa. Según contó el taxista, la persona al otro lado del teléfono presionaba a la mujer durante la llamada, diciéndole que si no llegaba al cajero perdería todo el dinero de su cuenta bancaria, una cifra que rondaba los 3 millones de pesos.
Gracias a la rápida intervención de Brizuela, la abuela pudo evitar un grave perjuicio económico y emocional, demostrando una vez más la importancia de la solidaridad y la atención en situaciones de emergencia.
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