Significación del llamado “Sermón de la Constitución”, pronunciado por Esquiú el 9 de Julio de 1853, en la Iglesia Matriz de Catamarca

Se cumplen 200 años del natalicio de FM Esquiú, quien adquirió notoriedad en toda la República por la famosa frase incluida en su homilía del 9 de Julio de 1859 (conocido como “Sermón de la Constitución”), pronunciada en la Iglesia Matriz de Catamarca, con motivo de la jura de la Constitución Nacional argentina:

“Basta ya de palabras que no han salvado a la Patria. La vida y la conservación del pueblo argentino depende de que su Constitución sea fija, de que no ceda al empuje de los hombres. Obedeced señores, sin sumisión no hay ley, sin leyes no hay patria, no hay verdadera libertad, existen pasiones, desorden, anarquía, disolución, males de que Dios eternamente libre a la República Argentina”.

 

El sentido de la homilía de Esquiú se comprende en el siguiente contexto:

Los representantes de la provincia de Catamarca en el Congreso General Constituyente de 1853, que tuvo lugar en la ciudad de Santa Fe, fueron dos figuras destacadas por su formación y trayectoria política:

1. Pedro Alejandrino Centeno (o Zenteno)

Nacido en Piedra Blanca, Catamarca, fue un clérigo y político de gran influencia regional. Fue una de las figuras locales más importantes que participó activamente en las sesiones del Congreso. Lamentablemente, falleció en octubre de 1853, pocos meses después de la sanción de la Carta Magna.

2. Pedro Ferré

Aunque era oriundo de Corrientes (donde fue gobernador en varias oportunidades y un referente del federalismo), en el Congreso de 1853 representó a la provincia de Catamarca. Esto se debió a una práctica común de la época en la que algunas provincias, por falta de candidatos locales disponibles o por alianzas políticas, delegaban su representación en figuras de prestigio nacional que compartieran su visión política.

Los representantes de Catamarca en la Convención Constituyente de 1853, Pedro Alejandrino Centeno y Pedro Ferré, tuvieron una postura muy crítica y terminaron votando en contra de la redacción del Artículo 2 (el cual establece que el Gobierno federal sostiene el culto católico).

Aquí te detallo las razones y el contexto de esa decisión, que fue uno de los momentos más tensos de la convención:

1. La postura de Pedro Alejandrino Centeno (Zenteno)

Centeno era sacerdote y lideraba la facción más conservadora o “clerical” de la asamblea. Su oposición no era al apoyo a la Iglesia, sino a la insuficiencia de la fórmula.

Religión de Estado: Centeno exigía que la Constitución declarara al catolicismo como la “religión del Estado” y la única verdadera, prohibiendo el ejercicio público de cualquier otro culto.

Argumento: Sostenía que la libertad de cultos (incluida en el artículo 14) traería el “indiferentismo”, la anarquía y la pérdida de la identidad nacional. Para él, permitir otros cultos era una ofensa a Dios en un país católico.

El voto: Al no lograr que se incluyera la exclusividad religiosa, votó en contra del artículo y de la libertad de cultos.

2. La postura de Pedro Ferré

Aunque Ferré era un militar y político correntino (representando a Catamarca), coincidía con la visión tradicionalista de la provincia que lo había enviado.

Defensa de la tradición: Ferré apoyó la moción de Centeno de establecer una religión oficial. Consideraba que la cohesión social de las provincias dependía de la unidad religiosa.

El voto: Al igual que Centeno, se opuso a la fórmula liberal de “sostenimiento” (que implicaba apoyo económico pero no exclusividad dogmática ni política).

3. Consecuencias: El regreso a Catamarca

La derrota en la votación del Artículo 2 dejó a los representantes catamarqueños muy disconformes:

Zenteno regresó a Catamarca “furioso”, calificando a la Constitución de “herética” e intentando influir en el gobernador Manuel Segura para que la provincia rechazara el texto constitucional.

El “Sermón de la Constitución”: Debido a esta fuerte oposición de los propios convencionales de la provincia, el panorama era sombrío. Fue entonces cuando apareció la figura de Fray Mamerto Esquiú, quien el 9 de julio de 1853 pronunció su célebre sermón. En él, Esquiú (a pesar de ser religioso) pidió al pueblo y a los políticos acatar la Constitución por el bien de la paz nacional, logrando revertir la resistencia que Centeno había sembrado.

En resumen, los representantes de Catamarca fueron la principal voz de disidencia religiosa en 1853, votando en contra del Artículo 2 por considerarlo demasiado liberal y tolerante con otras religiones.

Un dato clave: Fray Mamerto Esquiú

Es común que se asocie a Fray Mamerto Esquiú con la Constitución de 1853, pero es importante aclarar que él no fue diputado en la Convención de Santa Fe. Su rol histórico fue posterior y fundamental: el 9 de julio de 1853, pronunció en la Iglesia Matriz de Catamarca su famoso Sermón de la Constitución, donde llamó a la unidad nacional y a la obediencia de la nueva ley suprema, logrando que el pueblo catamarqueño —y luego el resto del país— aceptara el nuevo orden constitucional tras décadas de guerras civiles.

Resumen del contexto: Mientras Centeno y Ferré fueron quienes debatieron y firmaron el texto en Santa Fe, Esquiú fue quien “salvó” la Constitución desde el púlpito en Catamarca, otorgándole la legitimidad moral necesaria para su vigencia.