Manzi va por la revancha con nuevo equipo

Rubén Manzi, eterno derrotado elección tras elección, va saltando de partido en partido y no se resigna a ponerle un broche a su carrera política. Nació políticamente con el PUC para luchar contra el Frente Cívico, después se unió al Frente Cívico, después se enroló con Carrió que detestaba a Macri, después se unió al macrismo y después fue precandidato a gobernador -no pasó ni la interna-, pero ahora vuelve con nuevos socios.

Ahora coquetea con Javier Galán, denunciado por admitir que le sacaba dinero a sus empleados, cosa que según Manzi no es relevante porque dio a entender que “lo hacen todos”, y denunciado por abusos sexuales.

Quemado como pollo al espiedo, Manzi, que se queja del manejo de la salud de los Jalil pero trabaja para los Jalil, vuelve a pechar junto a su hijo, entusiasta defensor de Edgar Bacchiani, en esta reaparición que es ya una postal de la decadencia.

Es que la idea de armar un gran frente opositor enfervoriza a todos, y con más razón a los que no tienen votos, porque ven la chance de subirse al colectivo y agarrar un cargo.

Que mucha gente pida un cambio significa que quiere un cambio, no un rejuntado de todos los perdedores. Deberían tenerlo en cuenta, porque la hegemonía del peronismo no se debe a virtudes propias, sino a que la oposición hace estas cosas cada vez que hay que votar.