La segunda jornada del juicio por la muerte de Diego Armando Maradona tuvo un giro inesperado cuando el neurocirujano Leopoldo Luque pidió la palabra fuera del cronograma previsto y obligó a reordenar la audiencia.
Sin aceptar preguntas, el médico hizo un breve descargo ante el tribunal. “A Diego lo amaba; era mi ídolo y amigo”, dijo, en una frase que resonó en la sala y marcó el tono de su intervención.
Hasta ese momento, el tribunal tenía previsto escuchar los testimonios de Gianinna Maradona, del policía Lucas Farías —quien fue el primero en ingresar a la vivienda el día de la muerte— y del médico Juan Carlos Pinto, firmante del acta de defunción. Sin embargo, la exposición de Luque alteró el desarrollo de la jornada.
Durante su declaración, el neurocirujano repasó el vínculo que mantenía con el exfutbolista. Aseguró que la relación comenzó entre 2016 y 2017 y que, en un inicio, era muy cercana. “Primero era Dios; después lo conocí como persona”, sostuvo.
También se refirió a los hábitos de Maradona y afirmó que “tomaba mucho alcohol”. Según relató, llegó a él a través de Maximiliano Pomargo y, desde entonces, intentó mantenerse presente en su vida. “Lo visité varias veces en calidad de alguien que lo quiere mucho”, agregó.
En ese sentido, Luque aseguró que existen mensajes que respaldan sus intentos de contacto cuando no obtenía respuesta, y afirmó que, en los días previos a la muerte, el exjugador “no estaba hinchado”.
La decisión de declarar sin responder preguntas no fue improvisada: su defensa ya había adelantado que apelaría a esta estrategia a lo largo del proceso. Mientras tanto, el juicio sigue avanzando con testimonios que van reconfigurando el escenario en torno a la muerte de una de las figuras más emblemáticas del fútbol mundial.





