En una de las intervenciones más contundentes de su pontificado, el Papa León XIV elevó el tono de su mensaje durante su visita a Bamenda, epicentro del conflicto entre el gobierno y grupos separatistas anglófonos.
Ante miles de fieles, el Papa advirtió que “el mundo está siendo destruido por un puñado de tiranos” que se enriquecen a costa de la guerra, en un discurso atravesado por fuertes definiciones políticas y éticas. Aunque evitó mencionar nombres, sus palabras resonaron en medio de tensiones internacionales y fueron leídas como una crítica indirecta hacia figuras como Donald Trump.
La visita no pasó desapercibida: la llegada del pontífice desató una movilización masiva y logró incluso una tregua temporal en la zona. Facciones separatistas anunciaron un alto el fuego de tres días en honor a su presencia, un gesto inédito en medio de un conflicto que lleva años.
Durante su mensaje, León XIV apuntó contra el uso de la religión como herramienta de poder y denunció un “círculo perverso” en el que los recursos naturales de los países más pobres son explotados para financiar la compra de armas. “Quienes saquean estas tierras suelen reinvertir esas ganancias en violencia, perpetuando la muerte”, sostuvo.
El Papa también envió un mensaje directo al gobierno de Paul Biya, al que instó a romper con la corrupción y recuperar la confianza social. En paralelo, cuestionó a quienes manipulan lo sagrado para justificar conflictos y acciones violentas.
“El daño puede hacerse en un instante, pero reconstruir lleva toda una vida”, afirmó, en una frase que sintetizó el espíritu de su intervención y fue ovacionada por la multitud.
La escala en Camerún forma parte de una gira de 11 días por África que ya incluyó a Argelia y continuará en Angola y Guinea Ecuatorial. Más allá del fortalecimiento del catolicismo en la región, el viaje busca posicionar al Vaticano como un actor activo en la mediación de conflictos internacionales.
La agenda papal cerró en Bamenda con un encuentro interreligioso junto a líderes musulmanes, protestantes y autoridades tradicionales, en una apuesta por una “reconciliación desarmada” que trascienda fronteras.





