Se trata del buque Marinera, una embarcación con matrícula rusa, que según Estados Unidos trasladaba petróleo proveniente de Venezuela.
Estados Unidos confirmó este miércoles la captura de un petrolero registrado bajo bandera rusa en el Atlántico Norte, en una operación que se extendió por más de dos semanas y forma parte de la intensificación del bloqueo contra las exportaciones de crudo venezolano impuesto por la administración de Donald Trump.
El buque, conocido anteriormente como Bella 1 y renombrado Marinera, fue abordado y confiscado por fuerzas estadounidenses con apoyo de la Guardia Costera y activos del Departamento de Justicia y de Seguridad Nacional tras ser rastreado por el cutter USCGC Munro. La acción se realizó con base en una orden de un tribunal federal por presuntas violaciones a las sanciones de EE. UU..
La operación cerró una larga persecución marítima: el buque había evadido intentos previos de abordaje cerca de Venezuela y navegó por amplias zonas del Atlántico tras apagar su sistema de identificación automática (AIS) y cambiar de bandera, maniobras que según expertos forman parte de las tácticas de la llamada “flota fantasma” para burlar sanciones.
El abordaje se produjo sin resistencia de la tripulación y sin choque directo con buques rusos, aunque Moscú había desplegado anteriormente un submarino para escoltar el petrolero y protestó diplomáticamente tras la interceptación.
El operativo se enmarca en una agresiva campaña de presión de Washington para asfixiar financieramente al régimen venezolano y cortar redes de comercio ilícito, según el gobierno estadounidense, que ha interceptado también otra embarcación vinculada a Venezuela en aguas del Caribe en la misma jornada.
Las tensiones con Rusia crecieron luego de que el Kremlin calificara la actuación como violación del derecho internacional y piratería, argumentando que el buque navegaba bajo bandera rusa en aguas internacionales y que no existían bases legales para el uso de fuerza en alta mar.
Este hecho marca un notable punto en la política exterior estadounidense, profundizando la confrontación en torno a las sanciones energéticas y el control de los recursos petroleros en medio de un panorama geopolítico complejo.





