El Gobierno nacional continúa profundizando el proceso para retirar a la Argentina de la Organización Mundial de la Salud, una medida promovida por la administración del presidente Javier Milei que volvió a quedar en el centro de la discusión pública ante el aumento de las alertas sanitarias internacionales por enfermedades infecciosas y posibles brotes epidémicos.
La iniciativa había sido anunciada oficialmente a comienzos de 2025 y se fundamenta, según el Gobierno, en la necesidad de “recuperar soberanía sanitaria” y reducir la dependencia de organismos multilaterales. Desde la Casa Rosada cuestionan especialmente el rol que tuvo la OMS durante la pandemia de COVID-19 y sostienen que muchas de sus políticas respondieron a intereses políticos antes que científicos.
En paralelo, la comunidad internacional atraviesa un escenario marcado por nuevas advertencias epidemiológicas. En las últimas semanas, organismos sanitarios y distintos países encendieron alertas por brotes de hantavirus, gripe aviar y otras enfermedades respiratorias que mantienen bajo vigilancia a los sistemas de salud globales.
La posibilidad de que Argentina abandone definitivamente la OMS genera preocupación en sectores científicos, universidades y entidades médicas, que advierten sobre el impacto que podría tener la desvinculación de redes internacionales de cooperación, vigilancia epidemiológica y acceso a información sanitaria estratégica.
Desde la propia OMS también manifestaron reparos frente a la decisión argentina. El director general del organismo, Tedros Adhanom Ghebreyesus, señaló meses atrás que la salida del país podría debilitar su capacidad de respuesta frente a futuras emergencias sanitarias y afectar la articulación con la Organización Panamericana de la Salud.
Además, especialistas remarcan que la OMS cumple un papel clave en la coordinación internacional ante pandemias, campañas de vacunación y distribución de medicamentos esenciales, además de facilitar el intercambio de información científica y protocolos sanitarios entre países.
Mientras tanto, el oficialismo sostiene que abandonar el organismo no implicará romper relaciones sanitarias internacionales ni dejar de mantener acuerdos bilaterales con otros países. Funcionarios del área de Salud aseguran que el objetivo es redefinir el esquema de cooperación internacional bajo criterios de mayor autonomía estatal.





