Las falsas promesas para el Oeste catamarqueño

Si hay una región postergada en Catamarca es el Oeste, región que también es víctima de falsas promesas de desarrollo desde hace añares.

La gran minería, la reactivación del ferrocarril, el dique Potrero de Clavillo, el puerto seco, cada tanto se lanzan anuncios revolucionarios para la región, que no recibe más que abandono, saqueo y contaminación.

Los memoriosos recuerdan incluso cuando se armó un gran circo en el Cine Teatro Catamarca, para exhibir imágenes de la recuperación del tren General Belgrano, una función que contó con una selecta audiencia encabezada por el presidente de la Nación Carlos Menem y el gobernador Arnoldo Castillo.

Se prometía que la salida abriría una nueva etapa para la producción lugareña y llevaría a la prosperidad.

Claro, la promesa era parte del paquete con que se entregó Bajo La Alumbrera, el verdadero interés de los políticos por la tajada que les tocaba, pero el desarrollo del Oeste nunca estuvo en el verdadero plan.

Por eso, una vez que se entregó el negocio, los extranjeros abandonaron la idea del tren porque era muy cara, y apostaron por un mineraloducto inútil para las comunidades.

Castillo no dijo ni mu, porque era radical pero menemista a la fuerza, destacado como “el mejor alumno de Cavallo”, incapaz de rebelarse ante un Menem que le había hecho el favor de borrar del mapa a Ramón Saadi y servirle el regreso al poder.

También se prometió un gran avance con el dique Potrero del Clavillo, una megaobra que se perdió en medio siglo de promesas porque nadie puso la plata, ni los militares, ni los peronistas, ni los radicales, ni nadie que tuviera poder para hacerlo desde Buenos Aires.

Catamarca y Tucumán presionaron algunas veces, pero ni los Kirchner ni Macri metieron la mano en el bolsillo, y mucho menos Alberto o Milei.

Así pasan los años y una de las regiones potencialmente más ricas de Catamarca y el país, ve una y otra vez como se llevan fortunas, sin detenerse a mirar lo que le pasa a la gente del lugar.

Ahora se abre una nueva etapa con el proyecto Agua Rica, donde hasta el momento no se menciona la posibilidad de rehabilitar el tren, porque la idea es abaratar costos utilizando toda la infraestructura que quedó de la etapa anterior.

Sin embargo, debería analizarse esa posibilidad, porque deja algo concreto para la región. Por sus fabulosos costos, el Estado nunca podrá hacerlo. Sólo sería posible con una inversión del exterior (se mencionaron aportes chinos para un proyecto similar en el Corredor Bioceánico), y en el Oeste los capitales necesarios sólo pueden aportarlo las grandes mineras.

Es una opción real, y debería ser considerada, entre otras razones porque es ahora o nunca.