Aferrado a la bolsa

En su discurso, el Gobierno hace sobreactuadas manifestaciones de empatía con la agonía económica de los catamarqueños. Pero en los hechos, no dejan de asfixiar al laburante independiente y al consumidor con cargas tributarias indefendibles. Mientras señalan con el dedo acusador todos los causante nacionales del agobio financiero – Mientras señalan con el dedo acusador la Nación es la causante del agobio financiero-, siguen carroñando del esfuerzo de los emprendedores, comerciantes y pequeños empresarios. Haya o no ganancias, todos a ponerla en la bolsa del Gobierno.

 

No importa que sea uno de los impuestos más injustos y distorsivos que se puedan imponer. El Gobierno de Catamarca no renuncia a la recaudación del tirano Ingresos Brutos. Mucha solidaridad con la crisis del ciudadano, pero “pague”. Pague el que produce, pague el que manufactura, pague el que vende. No importa si los márgenes de rentabilidad son finitos como una hoja o apenas se logra cubrir gastos. Da igual… sobre lo facturado, pague.

 

En un sistema tributario anárquico, ineficiente e inequitativo como el argentino, II.BB. es el peor y más indefendible de los impuestos y depende exclusivamente de la Provincia. Regresivo, acumulativo e indirecto, afecta a toda la cadena productiva y termina castigando con toda su injusticia al consumidor final.

 

El productor agropecuario paga II.BB. y se lo traslada en el precio del grano al molino; que también paga y se lo traslada en el precio de la harina al fraccionador; que también paga y se lo traslada en el precio de la bolsa al distribuidor; que también paga y se lo traslada al panadero; que también paga y lo agrega al precio del pan. Y adivinen quién paga el acumulado… Expertos calculan que II.BB. encarece los productos en hasta un 8%.

 

Pero el Gobernador, que dice condolerse con los cascoteados bolsillos de los catamarqueños, ni amaga con renunciar a esa bolsa. Y resiste las innumerables propuestas presentadas por legisladores de la oposición y el pedido de Nación de eliminarlo. Sin ir más lejos, en los anuncios del Super RIGI, Caputo anticipó que toparan el porcentaje de ingresos brutos que las provincias cobren a nuevos proyectos, en un intento de limitar esta fiesta recaudatoria que infla la bolsa de los gobernadores y exprime a los que producen.

 

Pero al mandatario parece no importarle y sigue recaudando mes a mes. Total, como administrador de lo público, tiene cada vez más recursos a disposición, y como dueño de un grupo de empresas cuyos principales negocios siempre son con el Estado, sabe que nadie va pedir mejorar las condiciones o quejarse de que IIBB le encarece los precios.

 

Según estimaciones, la recaudación por el Impuesto Sobre Los Ingresos Brutos le dan a Jalil una caja de más de 20 mil millones por mes, lo que representa alrededor del 80% de lo que recauda la Provincia. Un monto que viene en tendencia alcista, marcando máximos y casi alcanzando en el mes de abril los 25 mil millones de pesos.  Un ingreso constante, que se financia exprimiendo a los que producen en Catamarca.

 

Lo escandaloso es que todos los actores reconocen que es un adefesio impositivo y hace más de 20 años que las provincias prometen trabajar para eliminarlo, aunque sea progresivamente. Pero pasa el tiempo y los laburantes y consumidores siguen bancando la fiesta. ¿Para qué? Es una buena pregunta.

 

Sería interesante conocer con detalle en que se invirtieron, por ejemplo, los 23.000 millones recaudados en enero, los 19.000 millones de febrero o los 22.000 millones de marzo. Rendir cuentas y darle un poco de transparencia para, al menos, disipar suspicacias y sospechas de que la guita no se usa para bancar el plantel de índices ñoquis, la superpoblación de funcionarios o el rulo de intereses por la colocación de fondos en plazos fijos y fondos de inversión.

 

La oposición hace tiempo reclama al Jalil eliminarlo. Pero, ante la negativa tácita del mandatario de renunciar a esa recaudación, exigen que, por lo menos, se transparente cuánta paga en cada compra el vecino y la vecina de Catamarca para sostener ese impuesto. Por ejemplo, el diputado Francisco Monti pidió avanzar con un diseño de ticket de compra donde se discrimine explícitamente el monto exacto de II.BB. en el valor del producto del bien o servicio.

 

Es este contexto, por supuesto que no faltan las excepciones y los tratos preferenciales con los que el Gobierno mima a un grupo de privilegiados que tienen la dicha de escapar al pillaje de Ingresos Brutos. Como, por ejemplo, algunos industriales o empresas que acceden a exenciones impositivas por este y otros varios conceptos.

 

Dicen que es el más bruto de los impuestos. Los expertos en materia tributaria lo defenestran, los independientes lo padecen y los vecinos lo soportan con sus sueldos de miseria. Pero el Gobierno no se inmuta. Dicen que los conmueve la penuria de sus gobernados, pero a la bolsa de Ingresos Brutos la aferra con las dos manos.

El catucho