
El presidente Javier Milei volvió a defender su postura a favor de una mayor apertura comercial y utilizó una comparación con Suiza para argumentar que los países más prósperos también dependen de importaciones. Durante una entrevista con Radio Now, cuestionó a quienes rechazan ese modelo y remarcó que, en su visión, la Argentina no podría sostenerse produciendo solo lo suyo.
En ese marco, el mandatario llevó su planteo a una fórmula provocadora al afirmar que, si el país prescindiera de productos del exterior, terminaría consumiendo apenas dulce de leche y usando biromes y colectivos, una frase que rápidamente se viralizó y abrió nuevas críticas desde sectores políticos y empresariales.
Las declaraciones se produjeron en un contexto de preocupación por el efecto de la apertura de importaciones sobre la industria y las pymes, que vienen reclamando por la caída de la actividad y el aumento de la presión competitiva sobre la producción local.
El comentario de Milei sumó otro capítulo a la discusión sobre el rumbo económico de su gestión, especialmente en torno al equilibrio entre el comercio exterior, el consumo interno y la protección del entramado productivo argentino.




