El domingo 7 de noviembre de 2010 Marcos Denett ganó la interna del PJ provincial. Aspiraba a ser intendente de la Capital y dirimió ese espacio en la elección orgánica como parte de la lista de Jorge Moreno, precandidato a gobernador. Se impusieron con el 61% de los votos, asegurándose que su nombre estuviera en las boletas de las generales del siguiente año. Pero unas semanas después anunciaban la renuncia a sus candidaturas para facilitar un proceso de unidad del peronismo. Un hecho que puede tomarse como fundacional del regreso del PJ al poder.
Las elecciones estaban inicialmente programadas para el domingo anterior. Pero el fallecimiento del ex presidente Nestor Kirchner obligó a postergarlas una semana. El hecho, además de luctuoso, fue un tanto paradójico, teniendo en cuenta que el santacruceño y su esposa, entonces Presidenta de la Nación, habían aislado al peronismo orgánico provincial, excluyendoló de su construcción política en Catamarca. De hecho, por orden directa de ambos, ningún referente del FPV catamarqueño participó en esas internas.
Además de acumular 20 años de derrotas con el FCyS, el Partido Justicialista venía de un proceso tumultuoso. Luego de algunos años de control barrionuevista, y producto del enfrentamiento del sindicalista con los Kirchner, el PJ había sido intervenido en 2009. La justicia electoral, tras negarle a Luis Barrionuevo el uso de los emblemas partidarios en las elecciones de medio término, designó a Jerónimo Vargas Aignase como interventor.
“Normalizado” en los papeles, pero desorientado políticamente y sin dirigentes fuertes, los que quedaban dentro de la orgánica empezaron a organizarse para el 2011. El barrionuevismo estaba herido y alejado; Lucia Corpacci, en ese momento senadora nacional, Raúl Jalil, y otros dirigentes kirchneristas, inhibidos por la orden taxativa de no participar. Solo quedaban el saadismo y fracciones de sectores como la Renovación y jefes comunales, con más ímpetu que estructura.
A pesar de la desolación y la clara desventaja frente al aparato kirchnerista y la hegemonía del FCyS, el PJ orgánico organizó su interna, que convocó a tres espacios: el saadismo con el sello Unidad y Lealtad y el propio Ramón como precandidato a gobernador; Jorge Moreno, encabezando la alianza Renovación y Alternativa Peronista; y Respeto Federal, proponiendo a Antonio Greco.
A pesar de la ausencia del barrionuevismo y el kirchnerismo, un importante número de afiliados, dirigentes y militantes, votó, consagrando la alianza de Moreno, Gómez (intendente de Mutquín y candidato a vice) y Denett como la oferta del peronismo orgánico para la próxima cita electoral. Días después, llegaría la renuncia, el llamamiento a la unidad y la cesión de los espacios.
Lo que sigue en la historia es conocido. El acuerdo de unidad implicó a los consagrados de la orgánica ceder el control, y las principales candidaturas, que finalmente fueron para Lucia Corpacci, Dalmacio Mera y Raúl Jalil.
Analizando en retrospectiva, la decisión fue acertada. La unidad forjó el retorno del peronismo al poder, y con ese retorno, los espacios para contener a dirigentes se multiplicaron exponencialmente. Y a Denett, que dió un paso al costado para facilitar el proceso, no le fue nada mal.
A lo largo de los 16 años que el peronismo lleva en el gobierno, ocupó distintos cargos de relevancia política. Se destacan su paso por el Ministerio de Seguridad, el directorio de la empresa Energía Catamarca y la Fiscalía de Estado, función que ejerció por muchos años, en dos periodos distintos, y que mantuvo hasta hace dos días.
Finalmente, y quizás como el mayor reconocimiento por su contribución al proyecto, ahora le llega la designación en YMAD. El lugar soñado por los funcionarios ya cansados que buscan sosiego lejos del día a día de la gestión. Un pre retiro, para empezar a paladear las mieles del buen vivir y soñar con una jubilación que asegure tiempo libre y generosos ingresos. Proyectando para el futuro seguir el camino que hoy empieza a recorrer su antecesor en ese escritorio.
Vaya casualidad, o quizás no tanto, la designación de Denett en la empresa minera lo vuelve a reunir con quién, en ese lejano noviembre de 2010, fue su competidor directo. Aspirante a la misma candidatura por la intendencia de la Capital, Fernando Jalil, hoy presidente de la empresa, fue doblegado por el flamante director. Un suceso bisagra sin el cual hoy probablemente ninguno de los dos estaría donde está.
Un renunciamiento que muchos señalan como clave, 15 años de servicio y un retiro soñado. El peronismo agradece y retribuye sus servicios. Dese por bien servido.





