La investigación por la muerte de Ángel López, el niño de 4 años que falleció en abril en la ciudad chubutense de Comodoro Rivadavia, dio un giro decisivo en las últimas horas luego de que la Justicia agravara las acusaciones contra su madre y su padrastro, quienes ahora enfrentan cargos que contemplan prisión perpetua.
Durante una audiencia realizada en la Oficina Judicial de Comodoro Rivadavia se conocieron los resultados de la autopsia y de los estudios realizados por la Junta Médica Forense provincial. Los informes revelaron que el menor presentaba más de 20 traumatismos en distintas zonas del cráneo, además de hemorragias intracraneales, edema cerebral severo y lesiones compatibles con violencia reiterada.
A partir de estas nuevas pruebas, la madre del niño, Mariela Altamirano, quedó imputada por homicidio agravado por el vínculo y por alevosía, mientras que su pareja, Maicol González, fue acusado de homicidio agravado por alevosía. Según explicaron fuentes judiciales, ambas figuras penales prevén como única condena la prisión perpetua.
El jefe de fiscales de Comodoro Rivadavia, Cristian Olazábal, sostuvo que la muerte del menor fue consecuencia de un “mecanismo combinado” entre los golpes sufridos y la falta de atención médica ante un cuadro de salud que se habría prolongado durante semanas.
De acuerdo con la investigación, los síntomas y lesiones que presentaba el niño habrían sido ignorados por las personas responsables de su cuidado. La fiscalía sostiene además que existió un contexto de violencia sistemática dentro del entorno familiar.
El abogado querellante Roberto Castillo aseguró que Ángel era sometido a distintas situaciones de violencia física y responsabilizó directamente a ambos imputados por la muerte del menor.





