Como decía Susana Giménez cuando llevaban alguna torta a su programa, Francisco Monti reclamó que Raúl Jalil reparta entre los intendentes lo que les corresponde de coparticipación, aprovechando los adelantos que le hizo su amigo Javier Milei.
La idea del neolibertario tiene sentido: si la coparticipación nacional debe a su vez coparticiparse entre los municipios, eso corre tanto para los ingresos corrientes como para los extraordinarios. En otras palabras, es plata de los municipios.
Monti aplica la lógica y la ley vigente, pero eso marcha contra la política provincial, que se basa en tener a todos ahorcados y presentarse cada tanto como el salvador.
Dirá la provincia que ayuda a los intendentes, y es relativamente cierto: lo que hace es tenerlos siempre sometidos por sus necesidades, y les va tirando maicitos para mantenerlos a raya y obedientes.
Ahora, si Nación le manda una torta adelantada a la Provincia, lo que se debe hacer es compartirla, porque ya está bien determinado cuánto le toca a cada uno, y no es dinero para que Jalil disponga como propio.
El gobernador anda rumbeando para China, pero debería atenderse el reclamo de Monti, que es muy justo.
El diptado ya elaboró un proyecto en el que propone la aplicación de un mecanismo objetivo, automático y equitativo de distribución hacia los municipios de los recursos extraordinarios que la Provincia perciba en concepto de adelanto financiero derivado del Decreto del Poder Ejecutivo Nacional Nº 219/2026.
¿Le harán caso? ¿O esos 150.000 millones que llegaron como auxilio serán manejados discrecionalmente?
“Los municipios de Catamarca participan estructuralmente del régimen de coparticipación provincial y federal. En consecuencia, cuando la Provincia recibe un adelanto extraordinario cuya cancelación futura impactará sobre la masa coparticipable, resulta razonable, justo y jurídicamente consistente que los municipios participen proporcionalmente de los beneficios transitorios derivados de esa asistencia”, dice Monti.
Por eso reclama que ese adelanto sea distribuido automáticamente entre todos los municipios catamarqueños conforme los índices vigentes de coparticipación municipal.
No es un tema menor porque esta asistencia financiera se suma a importantes recursos extraordinarios que Catamarca ya percibió en concepto de Aportes del Tesoro Nacional y otros mecanismos de asistencia nacional. Y el reparto se da como quiere y cuando quiere provincia, si es que quiere. Y no es plata de Jalil, así de simple.




