“Hacete amigo del juez
no le des de que quejarse
y cuando quiera enojarse
vos te debes encojer,
pues siempre es gŭeno tener
palenque ande ir á rascarse”
Allá por 1879 escribió José Hernández los consejos del Viejo Vizcacha en el inmortal Martín Fierro, y acá por 2026 le siguen haciendo caso.
Ariel Lijo es un abogado y magistrado argentino que se desempeña como titular del Juzgado Criminal y Correccional Federal N° 4 en Comodoro Py desde 2004. Actualmente, su figura es central en la escena política y judicial de Argentina por su nominación para integrar la Corte Suprema de Justicia de la Nación.
Abogado egresado de la Universidad de Buenos Aires, ingresó a los tribunales como meritorio y ascendió hasta ser nombrado juez federal durante el gobierno de Néstor Kirchner.
Su función principal es investigar delitos de corrupción y contra el orden público, incluyendo malversación de fondos y enriquecimiento ilícito. Sí, un amigo de esos que todos desean, sobre todo si ejercen el poder.
En 2024, el presidente Javier Milei propuso a Lijo para ocupar una de las vacantes en el máximo tribunal. Sin embargo, su postulación generó objeciones y discusiones.
En marzo del año pasado, la Corte Suprema rechazó otorgarle una licencia extraordinaria para asumir el cargo “en comisión” (por decreto), indicando que para integrarse al tribunal debe contar con el acuerdo del Senado o renunciar a su actual cargo de juez federal.
Todavía continúa en su cargo federal a la espera de que el Senado trate su pliego, pero ya suena para un lugar más que especial: Procurador, jefe de fiscales, capo de capos.
Hoy Lijo lleva causas más que picantes, entre ellas investiga el otorgamiento de créditos hipotecarios a funcionarios y legisladores, la causa ANDIS con las supuestas coimas a Karina y los escándalos de Manuel Adorni. Casi nada. Bombas de tiempo, un Bajo La Alumbrera para la política.
Justo en ese escenario, se fue a reunir con Ariel Lijo nada menos que el gobernador Raúl Jalil, acompañado por el senador Guillermo “Joao” Andrada.
La explicación oficial era que el gobernador salteño Gustavo Sáenz cumplía años y se juntaron para celebrar.
Y sí, estaba Lijo. Lijo con gobernadores. Gobernadores y legisladores. Legisladores que pueden decidir el futuro de Lijo en el Congreso.
Jalil dijo que se venía a Catamarca, pero había mal tiempo y se quedó en Buenos Aires. Y que justo salió el cumple del salteño y se juntaron. ¿En la casa del propio Lijo? Jalil dijo que ese asunto era privado. Pero no lo negó.
Hasta ahí lo que se sabe, confirmado incluso por el propio Jalil: el encuentro existió.
Y bueno, capaz hubo abrazos y un cantito de feliz cumpleaños, capaz comieron alguna torta y festejaron inocentemente. Es muy posible.
Pero el encuentro trascendió, y cuando se conocieron los participantes empezó a salir un tufillo a rosca y a lobby impresionante.
Habrá que esperar los próximos capítulos de la historia, y ver si Jalil sigue los consejos del Viejo Vozcacha.





