El Estado provincial tiene desarrollada una asombrosa capacidad para despilfarrar recursos en proyectos “productivos” de comprobada esterilidad. A la cabeza del ranking de destinatarios de semejante malgasto público están las empresas de participación estatal, esos adefesio jurídico-económico que solo chupan guita y generan gastos y que, sin embargo, el Gobierno recurrentemente sostiene a base de giros multimillonarios. La Indómita, la fantochada municipal fiambalense, es un claro ejemplo.
Resulta que, aunque acumula 5 años de inutilidad y desmanejos, sin haber cumplido ni uno de sus objetivos de producción y comercialización, el Gobierno sigue destinando partidas de “salvataje”. Esta vez fueron 150 millones de pesos. ¿Por qué? No hay porque.
Como suele ocurrir con estos inventos, cuando se inauguró en 2021, La Indómita fue presentada como el motor de una revolución productiva para la vitivinicultura de Fiambalá. Se armaron estructuras y sistemas para la producción y almacenamiento de millones de litros de mosto y vino; se prometió impulsar la recuperación de la producción de uva; y se anunció la apertura de mercados internacionales y la exportación a China de sus vinos. Pero, como usted lector ya debe sospechar, nada de eso ocurrió.
Todo lo contrario. Porque, como si incumplir todas las metas productivas no fuera suficiente, los administradores de la bodega se dedicaron a, o al menos permitieron, el desguace y el escamoteo de la infraestructura. Prometieron vinos fiambalenses en Pekín y hoy no se consiguen ni en la tienda de regionales del lugar.
En todo ese mamarracho, La Indómita se fumó cientos de millones de pesos provenientes de las arcas provinciales y de la minería, que se destinaron a un delirio de la ex intendenta esponsoreado por la Provincia. Remesas entre las que se cuentan sucesivos desembolsos de “rescate” para sostener una estructura ociosa y hoy inutil. Un agujero negro de recursos sin fondo.
Paradójico en niveles que solo el Estado puede alcanzar, el último desembolso anunciado por 150 millones es generado por AICAT SE, otro de los inventos inoperantes que solo sirve para crear cargos y despilfarrar plata en sostener artificialmente empresas inviables como la COTALI o Camino.
Osea, una empresa estatal que no produce nada, con un historial invicto de nunca haber podido recuperar un proyecto, saca 150 palos para ponerlos en otra empresa municipal quebrada y desguazada. Totalmente desquiciado.
Ya en febrero de 2024, al inicio de su gestión, el actual intendente, Raúl Úsqueda, había conseguido un desembolso provincial de 60 millones, prometiendo recuperar el proyecto que, según denunciaban, Paulón había saqueado. Ahora, dos años después, y aún paralizada, la bodega recibe un nuevo desembolso. Pero de sus vinos, que además, comentan los que saben, eran bien berretas, no hay novedades.
Quizás, blanqueando su historia, y en esta nueva etapa, si se lograra reactivar, no vendría mal un rebranding. Conociendo que sus gestores son una mezcla de incompetencia y desmanejos, y que nunca deja de demandar fondos, podría rebautizarse a la malograda bodega como “La Insaciable”. O tal vez “La Insólita”.





