El diplomático argentino obtuvo ocho votos favorables en la sexta votación informal del Consejo de Seguridad, uno menos de los necesarios para avanzar. La costarricense Rebeca Grynspan volvió a liderar la contienda, aunque también recibió rechazos de países con poder de veto.
El argentino Rafael Grossi mejoró su posición en la carrera por la Secretaría General de las Naciones Unidas, pero todavía enfrenta obstáculos para convertirse en el sucesor de António Guterres. En la sexta votación informal del Consejo de Seguridad, el actual director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) consiguió ocho votos favorables y seis en contra, dos de ellos provenientes de miembros permanentes del organismo.
El resultado, difundido este viernes, mostró una recuperación respecto de la ronda anterior, cuando Grossi había obtenido seis apoyos y siete votos de desaliento. Sin embargo, el diplomático todavía no alcanzó los nueve votos favorables necesarios para que el Consejo de Seguridad pueda recomendar su candidatura a la Asamblea General.
La nueva ronda también dejó en evidencia las dificultades para construir consensos entre las principales potencias, un factor decisivo en la elección del próximo secretario general de la ONU.
Rebeca Grynspan lidera, pero enfrenta resistencias
La costarricense Rebeca Grynspan, secretaria general de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), volvió a encabezar la votación informal con nueve apoyos. No obstante, recibió cinco votos en contra, incluidos los de Estados Unidos y el Reino Unido, según informó el medio especializado PassBlue.
Aunque mantiene el respaldo necesario para avanzar, las objeciones de dos miembros permanentes abren interrogantes sobre sus posibilidades de superar las instancias decisivas del proceso.
La votación incluyó a siete candidatos y permitió observar tanto los apoyos como las resistencias que enfrenta cada postulante. En este escenario, ningún resultado garantiza por sí solo la elección definitiva.
El poder de veto, clave para definir la sucesión
Una de las novedades de esta sexta consulta informal fue la incorporación de boletas de distintos colores para diferenciar los votos de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad: Estados Unidos, Reino Unido, China, Francia y Rusia.
El mecanismo permite identificar cuántos votos negativos provienen de estas potencias, aunque no revela la identidad de cada votante. Su importancia radica en que cualquiera de los cinco miembros permanentes puede bloquear una recomendación mediante su poder de veto.
Para que un candidato llegue a la Asamblea General, necesita obtener al menos nueve votos favorables en el Consejo de Seguridad y no recibir un veto de ninguno de los miembros permanentes.
En el caso de Grossi, los ocho apoyos obtenidos representan una mejora respecto de la ronda anterior, pero los dos rechazos provenientes del grupo de potencias con poder de veto constituyen un obstáculo para sus aspiraciones.
Una definición todavía abierta
La sexta votación informal dejó una carrera abierta y sin consensos definitivos. Mientras Grynspan conserva el liderazgo en cantidad de apoyos, Grossi busca ampliar su respaldo para alcanzar el umbral necesario y superar las objeciones de los miembros permanentes.
El proceso continuará condicionado por las negociaciones diplomáticas y la capacidad de los candidatos para reunir apoyos entre los integrantes del Consejo de Seguridad. La definición del sucesor de António Guterres dependerá, en última instancia, de la posibilidad de construir una mayoría suficiente sin enfrentar un veto de las cinco potencias permanentes.




