La automotriz japonesa Nissan se encuentra en negociaciones para desprenderse de su operación en Argentina y transferirla a grupos empresarios locales, en el marco de un proceso de reestructuración que viene llevando adelante a nivel global.
Según trascendió, la compañía busca redefinir su presencia en el país luego de haber tomado la decisión de discontinuar la producción local de vehículos, una medida que ya había sido anunciada y que implicó el fin de la fabricación en la planta de Córdoba.
En este contexto, la estrategia apunta ahora a mantener la marca en el mercado argentino, pero sin operación directa. La idea es que un grupo nacional se haga cargo de la comercialización, importación y eventualmente del desarrollo del negocio, replicando modelos que otras automotrices aplican en mercados más pequeños o con menor volumen.
Las negociaciones, que aún no están cerradas, incluirían a distintos actores del sector con experiencia en distribución y comercialización de vehículos. El objetivo sería garantizar la continuidad de la red de concesionarios y el servicio posventa, evitando un retiro total de la marca del país.
La posible salida de Nissan se da en un contexto de cambios profundos en la industria automotriz, atravesada por la transición hacia nuevas tecnologías, la electrificación y la necesidad de reducir costos operativos. En América Latina, varias compañías han revisado sus esquemas productivos y comerciales en los últimos años.
En el caso de Argentina, la decisión también está vinculada a factores locales como la volatilidad económica, las restricciones a las importaciones y la caída del mercado interno, que afectan la rentabilidad del negocio.
De concretarse el acuerdo, Nissan mantendría su presencia a través de un esquema indirecto, sin producción propia ni operación directa, pero con continuidad comercial. Así, la marca seguiría compitiendo en el mercado local, aunque bajo un nuevo modelo de gestión.





