Declararon los acusados de liderar una red de prostitución que organizaba fiestas con futbolistas en Italia

El escándalo que sacude al deporte italiano sumó un nuevo capítulo. Este martes se conocieron las declaraciones de Emanuele Buttini y Deborah Ronchi, la pareja señalada por la Justicia como presunta organizadora de una red de prostitución vinculada a fiestas privadas frecuentadas por futbolistas y otras figuras reconocidas.

Ambos prestaron testimonio ante la Fiscalía de Milán, que lleva adelante una investigación de alto impacto mediático y que ya provocó detenciones, allanamientos y el secuestro de una importante suma de dinero.

Buttini y Ronchi, definidos por parte de la prensa italiana como la “pareja diabólica”, están acusados de haber montado una estructura que utilizaba una empresa como pantalla legal. Según los investigadores, desde allí coordinaban encuentros privados, reclutaban mujeres y gestionaban eventos exclusivos para clientes adinerados, entre ellos deportistas de renombre.

Sin embargo, los acusados rechazaron cualquier maniobra ilegal. “No hubo ninguna actividad ilícita, solo veladas sociales sencillas para clientes con alto poder adquisitivo”, sostuvo su abogado ante medios italianos, entre ellos La Gazzetta dello Sport.

El letrado también buscó reforzar la imagen empresarial de sus defendidos. “Dieron explicaciones técnicas y fueron muy precisos. La doctora Ronchi es licenciada en Economía y Buttini es topógrafo. Empezaron desde cero y construyeron un mundo ligado al lujo y lo efímero”, afirmó.

Las declaraciones tuvieron fuerte repercusión en Italia y rápidamente se viralizaron en redes sociales, donde el caso concentra atención desde hace semanas.

Una investigación que involucra lujo, drogas y prostitución

La causa está en manos del Tribunal de Milán y de la Guardia di Finanza. Los investigadores sostienen que la supuesta agencia ofrecía servicios premium y experiencias VIP, pero detrás de esa fachada funcionaba una red dedicada a la prostitución.

Además, en el expediente aparecen referencias al suministro de sustancias como óxido nitroso, conocido popularmente como “gas de la risa”, durante algunas de las fiestas privadas.

Por orden de la jueza Chiara Valori, Buttini y Ronchi fueron detenidos acusados de explotación de la prostitución y lavado de dinero. En los procedimientos judiciales también se incautaron más de 1,2 millones de euros.

Según la pesquisa, gran parte del mecanismo se promocionaba a través de Instagram, donde exhibían una vida rodeada de lujos, celebridades y acceso a boliches exclusivos como JustMe Milano y otros espacios de alto perfil.

Detrás de esa imagen, la Justicia sospecha que se organizaban encuentros privados con mujeres que debían ceder parte de sus ganancias y costear sus propios gastos de alojamiento.

Las escuchas incorporadas a la causa también revelaron pedidos de drogas y situaciones delicadas ocurridas en esos eventos, entre ellas el relato de una mujer que aseguró haber quedado embarazada luego de un encuentro con un futbolista.