El presidente de la Corte de Justicia, Hernán “Facha” Martel, se mostró enfiestado con un collar estilo hawaiano, junto al senador Guillo Ferreyra, esposo de la también cortesana Fabiana Gómez, muy coqueto con un sombrerito de colores, en una fiesta plagada de presencias políticas, tanto de amigotes como de supuestos adversarios.
Sobresalió en las imágenes difundidas en redes la participación de la esposa del hijo de Rubén Manzi, algo que valió ironías en las comunidades de redes, por la cercanía con el poder del amigo de Edgar Bacchiani, que según el momento es acérrimo opositor o íntimo de los oficialistas.
Por cierto, era sólo un cumpleaños, un acontecimiento social donde todos brindaron, bailaron y se divirtieron. Pero parece que no es el mejor momento para ostentar una vida de joda.
El presidente de la Corte, por ejemplo, podría cuidar su imagen un poquito. Porque aquí llevamos cuatro años esperando que se avance en la investigación del crimen del ministro Juan Carlos Rojas, que se haga algo con los miles de estafados por Bacchiani y otras financieras, que se mueva al menos un dedo para frenar la corrupción, que se esclarezcan crímenes, etc.
Al final, con tanto esfuerzo se sacan acordadas para controlar y frenar a la prensa desde la Corte de Justicia, pero si después el “Facha” derrapa así, todo el esfuerzo por censurar es en vano.





