Catamarca exige que los envases plásticos incorporen al menos un 25% de material reciclado

La iniciativa fue impulsada por el actual concejal capitalino Gustavo Aguirre durante su etapa como diputado provincial. La norma ya fue publicada en el Boletín Oficial y se encuentra vigente, aunque contempla un plazo de 12 meses para la adaptación progresiva de las empresas.

Una nueva normativa establece que los envases plásticos que se comercialicen en la provincia de Catamarca deberán estar compuestos por al menos un 25% de plástico reciclado, con el objetivo de reducir la generación de residuos, promover la economía circular y fortalecer el trabajo de recicladores y cooperativas locales.

La iniciativa fue impulsada por el actual concejal de la Capital, Gustavo Aguirre, durante su mandato como diputado provincial, y recientemente fue sancionada con fuerza de ley. Según explicó el edil, la normativa busca establecer una obligación que actualmente no existe a nivel nacional respecto de la incorporación de material reciclado en los envases.

“Todo envase plástico que se comercialice en la provincia tiene que estar compuesto por lo menos con un 25% de plástico reciclado”, explicó Aguirre durante una entrevista con Catamarca es Noticia.

El concejal señaló que la medida cobra especial relevancia frente al incremento del ingreso de plástico virgen al país. En ese sentido, advirtió que, si las empresas optan exclusivamente por este material por cuestiones de costos y disponibilidad, se genera una mayor cantidad de residuos que luego deben ser gestionados.

Incentivos para el reciclado local

Uno de los puntos centrales de la normativa es que también contempla incentivos para las empresas que utilicen plástico reciclado proveniente de Catamarca.

Aguirre explicó que las empresas que compren material reciclado a cooperativas o recicladores de la provincia podrán acceder a una reducción del porcentaje exigido. También se contemplan beneficios para aquellas compañías que decidan instalar sus plantas en territorio catamarqueño.

El objetivo, según indicó, es que la ley no solamente tenga un impacto ambiental, sino que también contribuya a fortalecer a los emprendedores, productores, cooperativas y trabajadores vinculados al reciclado.

“Lo que buscamos es no solo cuidar el medio ambiente, sino también fortalecer a los emprendedores, productores y recicladores de plástico de la provincia”, sostuvo.

La ley ya está vigente

La normativa ya fue publicada en el Boletín Oficial, por lo que se encuentra formalmente vigente. Sin embargo, todavía resta avanzar en su reglamentación y las empresas tendrán un período de 12 meses de adaptación progresiva para cumplir con los requisitos establecidos.

Durante ese período se deberán definir los mecanismos concretos para la implementación y control de la normativa.

Educación ambiental y sanciones

La ley también incorpora un componente vinculado a la educación y concientización ambiental. De acuerdo con Aguirre, los fondos que se recauden a través de multas y otras sanciones por incumplimientos serán destinados a financiar políticas educativas y acciones de concientización sobre el cuidado del ambiente.

“Se busca ese tipo de normas integrales que abarquen todos los aspectos”, explicó el concejal.

El desafío del reciclaje en Catamarca

Aguirre destacó además los avances que se vienen registrando en la provincia en materia de tratamiento y recuperación de residuos.

En el caso de la Capital, señaló que la planta de tratamiento de residuos fue declarada recientemente de carácter metropolitano y recibe los residuos de alrededor de 13 municipios. También destacó las políticas municipales destinadas a promover progresivamente la separación y el tratamiento de los residuos en origen, junto con el trabajo desarrollado por cooperativas de recicladores.

En este marco, consideró que la nueva ley puede contribuir a fortalecer todo el circuito de recuperación y reutilización de materiales, particularmente del plástico PET, utilizado principalmente para la fabricación de botellas.

La norma apunta así a generar una mayor demanda de plástico recuperado y favorecer su reincorporación al sistema productivo, reduciendo la cantidad de residuos que terminan en los circuitos de disposición final.