La empresa estatal china China Southern Power Grid desistió de comprar el 100% de Transelec, la principal compañía de transmisión eléctrica de Chile, luego de dos años de negociaciones. La operación, valuada en más de 4.000 millones de dólares, había generado preocupación entre dirigentes políticos y especialistas por la posibilidad de que el Estado chino ampliara su influencia sobre un sector considerado estratégico.
China Southern Power ya posee el 28% de Transelec desde 2018, cuando adquirió la participación del fondo canadiense Brookfield por 1.300 millones de dólares. El 72% restante pertenece a tres fondos de pensiones de Canadá. Sin embargo, diferencias sobre la valoración económica de la empresa y la estructura del acuerdo impidieron concretar la compra total.
Transelec administra más de 10.000 kilómetros de líneas de alta tensión y cumple un papel clave en el Sistema Eléctrico Nacional chileno, ya que conecta los centros de generación con las empresas distribuidoras y facilita el desarrollo de proyectos de energía renovable.
La posible adquisición se sumaba a la presencia que otras compañías estatales chinas ya tienen en el sector energético chileno. La empresa State Grid controla actualmente la distribuidora CGE y la firma Chilquinta, dos de las compañías eléctricas más importantes del país.
El diputado independiente Jaime Naranjo, uno de los principales críticos de la expansión china en áreas estratégicas, aseguró que detrás de estas empresas “no están capitales privados sino el Estado chino” y advirtió sobre la necesidad de establecer límites para proteger sectores considerados esenciales para el funcionamiento del país.
A pesar del fin de las negociaciones, medios internacionales señalaron que China Southern Power podría volver a intentar la compra en el futuro. El debate sobre el control extranjero de la infraestructura energética continúa abierto en Chile y forma parte de una discusión más amplia sobre la relación del país con China y Estados Unidos.





