La Plaza de Mayo volvió a convertirse en escenario de un hecho masivo, pero esta vez con una propuesta poco habitual: un espectáculo de música electrónica con contenido religioso que sirvió como homenaje al papa Francisco a un año de su fallecimiento.
El evento, encabezado por el sacerdote portugués Guilherme Peixoto —popularmente conocido como el “cura DJ”— convocó a una multitud que superó las 120 mil personas. La iniciativa, abierta y gratuita, buscó recordar al primer pontífice argentino a través de un formato innovador que combinó cultura contemporánea y espiritualidad.
Durante más de dos horas, la música electrónica fue el hilo conductor de una experiencia que incluyó proyecciones audiovisuales, mensajes religiosos y fragmentos de discursos de Francisco. Desde las pantallas montadas frente a la Catedral Metropolitana se repasaron momentos clave de su vida, desde su etapa como arzobispo de Buenos Aires hasta su llegada al Vaticano.
“Plaza de Mayo”:
Por el show del DJ Padre Guilherme en homenaje al Papa Francisco pic.twitter.com/ASJnh73s0L— ¿Por qué es tendencia? (@porquetendencia) April 18, 2026
Las palabras del Papa tuvieron un rol central en la puesta. Frases emblemáticas sobre la necesidad de una Iglesia “en salida”, el protagonismo de los jóvenes y los llamados a la paz mundial se mezclaron con las bases electrónicas, generando un clima que alternó entre lo festivo y lo reflexivo.
El espectáculo también incluyó intervenciones en vivo. El arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, subió al escenario y dirigió un mensaje al público en el que destacó la vigencia del legado de Francisco. En su discurso, remarcó la importancia de sostener los valores de encuentro, diálogo y fraternidad que marcaron su papado.
La propuesta artística del Padre Guilherme, que fusiona música techno con mensajes religiosos, no es nueva, pero en esta ocasión adquirió un sentido especial. La elección de la Plaza de Mayo no fue casual: se trata de un espacio simbólico en la historia argentina y un lugar estrechamente vinculado a la vida de Jorge Bergoglio antes de convertirse en Papa.
Además del componente musical, el evento funcionó como una celebración colectiva del mensaje de Francisco. En lugar de un acto solemne tradicional, se apostó por una experiencia abierta, sin distinciones sociales ni políticas, en línea con la idea de “cultura del encuentro” que promovió durante su pontificado.





