
Los países que integran el G7 reclamaron a Irán que detenga “de inmediato y sin condiciones” los ataques en Medio Oriente, en medio de una escalada que ya encendió alarmas globales por su impacto sobre la seguridad regional y el comercio energético. El pronunciamiento fue realizado a través de una declaración conjunta de los ministros de Relaciones Exteriores del bloque, que expresó respaldo a los países alcanzados por la ofensiva iraní y exigió una desescalada urgente.
En el comunicado, los cancilleres de Canadá, Francia, Alemania, Italia, Japón, Reino Unido y Estados Unidos, junto con la jefa de la diplomacia de la Unión Europea, señalaron que Irán debe poner fin a todos los ataques y remarcaron que consideran “injustificable” la ofensiva desplegada en la región. Además, reiteraron su apoyo a los países afectados por las acciones iraníes y a su derecho a defender su soberanía y proteger a sus ciudadanos.
Uno de los puntos centrales del mensaje fue la preocupación por la seguridad de la navegación, especialmente en el estrecho de Ormuz, un corredor clave para el transporte mundial de petróleo y gas. En esa línea, el bloque advirtió que la estabilidad marítima en esa zona es prioritaria y que cualquier interrupción podría profundizar la crisis energética que ya golpea a los mercados internacionales.
La declaración del G7 se conoció en un contexto de máxima tensión, luego de que Donald Trump lanzara un ultimátum de 48 horas para que Irán reabra plenamente el estrecho de Ormuz y amenazara con atacar su infraestructura energética si no lo hace. En paralelo, Teherán respondió que, si Washington avanza sobre sus plantas eléctricas, atacará instalaciones energéticas, tecnológicas y de agua vinculadas a intereses estadounidenses y de sus aliados en la región.
La presión internacional sobre Irán se viene intensificando en las últimas semanas. Días atrás, el Consejo de Seguridad de la ONU ya había aprobado una resolución para exigir el cese de los ataques iraníes contra varios países del Golfo y Jordania, lo que marcó un antecedente importante en la respuesta diplomática global frente al conflicto.




