El consumo de carne se desploma y marca un piso histórico en 20 años

El consumo de carne vacuna en la Argentina sigue en caída y ya tocó su nivel más bajo en dos décadas, en un contexto marcado por fuertes subas de precios y menor producción. Según datos de la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes (CICCRA), el consumo per cápita se ubica en 47,3 kilos por año, con una baja interanual del 2,5%.

El contraste con años anteriores es contundente: en 2008, cada argentino consumía en promedio 68,4 kilos de carne vacuna al año. Hoy, la mesa se achica y el retroceso se siente con fuerza. En el último año, la caída fue de 1,2 kilos por persona, suficiente para marcar un piso histórico en los últimos 20 años.

El freno también se ve en el volumen total. Entre enero y febrero de 2026, el consumo aparente se desplomó 13,8% frente al mismo período del año pasado, con un total de 332,7 mil toneladas res con hueso, es decir, más de 50 mil toneladas menos.

Detrás de este escenario hay dos factores centrales: menos oferta y precios en alza. La producción cayó 9,1% interanual, lo que redujo la disponibilidad en el mercado. Al mismo tiempo, los valores en mostrador siguen escalando. Solo en febrero, la carne aumentó 7%, con subas aún mayores en algunos cortes: la paleta y el cuadril superaron el 8%, mientras que la carne picada y el asado también registraron incrementos significativos.

En la comparación anual, el impacto es todavía más fuerte. El precio promedio de los cortes vacunos subió 63,6%, muy por encima de la inflación general del período, que rondó el 33%. La recomposición del valor del ganado en pie explica buena parte de esta dinámica.

Con precios que corren por encima de los ingresos, la carne vacuna pierde lugar en el consumo cotidiano.