Luego del fallo adverso de la Corte Suprema de Estados Unidos, el presidente Donald Trump anunció este viernes la implementación de un nuevo arancel general del 10% a las importaciones, en un intento por mantener en pie su estrategia comercial apelando a otros mecanismos legales.
El mandatario informó que la medida se aplicará “en general” a todos los productos provenientes del exterior y se apoyará en el artículo 122 de la Ley de Comercio de 1974, una herramienta que le permite imponer tarifas de hasta el 15% durante un plazo máximo de 150 días a países con “problemas graves” en su balanza de pagos. Según explicó, el nuevo gravamen se sumará a los aranceles que ya se encuentran vigentes.
“Tenemos alternativas, grandes alternativas. Podría ser más dinero. Recaudaremos más dinero y seremos mucho más fuertes por ello”, sostuvo Trump tras conocerse la decisión judicial. En una conferencia de prensa, remarcó además que los aranceles aplicados por razones de seguridad nacional bajo la Sección 232 y los vigentes por la Sección 301 continuarán sin cambios, y adelantó que firmará de inmediato la orden ejecutiva para poner en marcha el nuevo esquema.
.@USTradeRep Ambassador Greer: "We have a lot of tools out there. We have Section 122, which will be signed today… We have Section 301 investigations… we're going to keep addressing this so that the deficit can keep going down." pic.twitter.com/OQ9HNCkxJJ
— Rapid Response 47 (@RapidResponse47) February 20, 2026
A su lado, el representante de Comercio de Estados Unidos, Jamieson Lee Greer, confirmó que la administración evalúa otras vías legales para avanzar con la política arancelaria. “Tenemos muchas herramientas disponibles. Vamos a seguir trabajando para que el déficit continúe bajando”, señaló.
Trump no ocultó su malestar por el fallo del máximo tribunal, al que calificó de “profundamente decepcionante”. Apuntó contra los seis jueces que votaron en contra de su postura y aseguró que la Corte “no tuvo la valentía de hacer lo correcto para el país”. En un mensaje difundido en redes sociales, incluso sugirió que el tribunal se dejó influenciar por intereses extranjeros, aunque luego aclaró que la Presidencia aún dispone de “métodos, estatutos y autoridades” avalados por el Congreso para avanzar con su agenda comercial.
La reacción del presidente se produjo luego de que la Corte Suprema rechazara los aranceles generalizados que la Casa Blanca había aplicado bajo una ley pensada para emergencias nacionales. El fallo buscó poner límites al alcance del poder ejecutivo y tuvo un fuerte impacto político y económico, al cuestionar una de las interpretaciones más amplias que la administración Trump había hecho sobre sus atribuciones.
Desde el inicio de su segundo mandato, Trump convirtió a los aranceles en una pieza central de su política económica y de negociación internacional. Esa estrategia reavivó tensiones con socios comerciales históricos, profundizó la fragmentación del comercio global y generó efectos en mercados financieros, cadenas de suministro y decisiones de inversión. El fallo judicial abre ahora un nuevo escenario, que obliga al Gobierno estadounidense a reformular su esquema arancelario.





