Irán condiciona la reapertura del estrecho de Ormuz y crece la tensión con Estados Unidos

La tensión volvió a aumentar en Medio Oriente luego de que Irán endureciera sus condiciones frente a Estados Unidos y vinculara la reapertura del estrecho de Ormuz al cumplimiento de tres exigencias. El presidente del Parlamento iraní y principal negociador, Mohamad Baqer Qalibaf, confirmó que las demandas fueron transmitidas a Washington a través de intermediarios.

Teherán reclama el fin de la guerra en todos los frentes, el desbloqueo de sus fondos congelados y el levantamiento del bloqueo naval estadounidense. El secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional iraní, Mohsen Rezaei, precisó que esas condiciones fueron comunicadas mediante Qatar, que participa como mediador entre las partes.

Qalibaf sostuvo que, mientras Estados Unidos no cumpla con esos compromisos, no será posible regresar al escenario previo a las negociaciones ni avanzar con la reapertura del estratégico paso marítimo.

El estrecho de Ormuz, otro punto de presión

El estrecho de Ormuz se convirtió nuevamente en uno de los principales focos de la disputa. Se trata de una ruta clave para el comercio internacional de hidrocarburos y su bloqueo afecta directamente el tránsito de petróleo y gas desde el Golfo Pérsico.

En las últimas semanas se habían registrado señales de recuperación en el movimiento de embarcaciones. El jefe del Comando Central estadounidense (CENTCOM), Brad Cooper, afirmó que durante las dos semanas anteriores el volumen de petróleo y gas natural licuado transportado por el estrecho alcanzó su nivel más alto en seis meses.

Según el funcionario estadounidense, las fuerzas de ese país facilitaron durante los últimos dos meses la salida de más de 1.000 millones de barriles de crudo del Golfo Pérsico y coordinaron la protección de más de 2.000 tránsitos de buques comerciales. También aseguró que Irán no pudo exportar petróleo durante ese período debido al bloqueo impuesto por Washington.

Estados Unidos emitió una nueva alerta

La postura de Teherán coincidió con un nuevo incremento de la tensión regional. Los hutíes de Yemen reivindicaron ataques con misiles y drones contra objetivos que calificaron como “sensibles” en Arabia Saudita, incluida la capital, Riad. Las autoridades sauditas informaron que interceptaron un misil dirigido contra la ciudad.

Frente a este escenario, el Departamento de Estado de Estados Unidos emitió una alerta de seguridad para sus ciudadanos que se encuentran en distintos países de Medio Oriente. El organismo advirtió sobre la posibilidad de una escalada imprevista y recomendó mantener una vigilancia reforzada ante eventuales cancelaciones de vuelos, cierres del espacio aéreo y otras alteraciones en los viajes.

Las advertencias alcanzaron a ciudadanos estadounidenses en Bahréin, Israel, Irak, Jordania, Kuwait, Líbano, Omán, Qatar, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos.

En paralelo, el mando militar iraní advirtió que cualquier nuevo ataque estadounidense contra el país podría desencadenar represalias contra bases e intereses de Washington en Medio Oriente.

El Comando Central Khatam al-Anbiya afirmó que, si Estados Unidos comete una “equivocación”, sus fuerzas responderán de manera sostenida contra objetivos estadounidenses y advirtió que los aliados regionales de Washington también podrían ser considerados parte del conflicto.