El diputado provincial Javier Galán parece percibirse como un héroe y mártir, y cada día suelta unas prosas sobre la libertad, su rol heroico, y su valor para enfrentar supuestas persecuciones sin claudicar. Todo muy conmovedor, pero parece olvidar que no es un perseguido político, sino alguien que enfrenta una serie de graves denuncias y algunas ratificadas parcialmente en el último fallo de la Cámara de Apelaciones.
La Cámara de Apelaciones en lo Penal y de Exhortos de Catamarca resolvió días pasados confirmar parcialmente el pedido de desafuero del diputado provincial Javier Galán, en el marco de la investigación por el presunto delito de peculado de trabajos o servicios, previsto en el artículo 261 del Código Penal.
Concretamente, la Cámara decidió desestimar las acusaciones por amenazas y exacciones ilegales y avanzar, por tanto, con el desafuero por el delito de peculado de servicios.
Las acusaciones se dividen principalmente en tres causas judiciales:
1. Delitos contra la integridad sexual y violencia de género
Abuso sexual y acoso: Cuenta con al menos tres denuncias formales por abuso sexual presentadas por distintas mujeres. Las denunciantes describen situaciones de acoso, comentarios inapropiados sobre sus cuerpos, tocamientos no consentidos y presiones de índole sexual en el ámbito laboral.
2. Corrupción y delitos administrativos
Esta investigación penal surge tras la denuncia de un hombre que figuraba formalmente como empleado legislativo por peculado de servicios: Se le acusa a galán de obligar a empleados, cuyos sueldos son pagados por la Legislatura Provincial, a realizar trabajos en sus negocios particulares.
. Explotación laboral de un menor y violencia psicológica
Caso del barbero adolescente: Sumó una denuncia penal presentada por una madre, quien lo acusa de contratar a su hijo de 17 años para trabajar como barbero y negarse a pagarle por sus servicios.
Violencia de género y verbal: La madre denunció que, al momento de reclamar la deuda, el legislador ejerció contra ella una fuerte violencia verbal, psicológica y de género con expresiones intimidatorias.
La teoría de la “maniobra política” en su contra es muy cómoda, pero no alcanza como justificativo para todo. Si se procede con la quita de sus fueros parlamentarios para posibilitar una imputación formal, tendrá que responder de una vez. Cuando lo haga, se verá cómo sigue la historia. Pero mientras tanto, la cantinela del pobrecito ya viene cansando.





