Figueroa pidió disculpas por sus dichos, pero volvió a calificar de “delincuentes” a un sector político

La polémica en torno a las expresiones del concejal Diego Figueroa sumó un nuevo capítulo durante la última sesión del Concejo Deliberante. Aunque el edil manifestó su arrepentimiento por algunos de los términos que había utilizado y pidió disculpas públicamente, volvió a cuestionar a un sector político al que calificó de “delincuentes”, lo que reavivó el debate sobre los límites del discurso dentro del ámbito institucional.

La controversia se produjo luego de que sus expresiones anteriores generaran cuestionamientos. En ese contexto, Figueroa tomó la palabra en el recinto para referirse a lo sucedido y aseguró que estaba dispuesto a asumir las consecuencias de sus declaraciones.

“Repudio mis palabras. Le pido perdón a las personas a las que les dije cucas, perucas, zurdos, y que les dije que tenían alergia al shampoo”, expresó al comenzar su descargo, en referencia a algunos de los términos que había utilizado.

Sin embargo, el pedido de disculpas quedó atravesado por nuevas descalificaciones. “Lo que no me cabe en duda son unos delincuentes”, sostuvo, antes de fundamentar su postura con referencias a distintos artículos del Código de Faltas vinculados a los cortes de calles, las manifestaciones en la vía pública y las alteraciones del orden público.

Durante su intervención, el concejal también cuestionó las expresiones dirigidas al presidente Javier Milei y recordó otros episodios de confrontación política, entre ellos las invitaciones a pelear protagonizadas por dirigentes en distintos ámbitos institucionales.

Figueroa defendió su derecho a expresar sus cuestionamientos y planteó que sus declaraciones se enmarcan en las discusiones propias de la actividad política. Además, manifestó su voluntad de acompañar otras notas de repudio presentadas por expresiones y agresiones de dirigentes de distintos espacios.

El debate por los límites del discurso político

El episodio volvió a poner sobre la mesa la discusión sobre los límites de las expresiones en el ámbito legislativo. En la jornada de hoy, sus colegas se pronunciaron sobre la situación y coincidieron en la necesidad de establecer un límite a los agravios y las descalificaciones personales, más allá de las diferencias partidarias.

De esta manera, lo que inicialmente parecía encaminarse hacia un pedido de disculpas terminó reavivando la polémica. Si bien Figueroa reconoció que se equivocó al utilizar determinados calificativos, mantuvo sus cuestionamientos hacia el sector político al que apuntaba y volvió a utilizar una expresión que generó controversia.

La discusión deja planteado un interrogante sobre la responsabilidad de los representantes políticos en sus intervenciones públicas y la necesidad de sostener el debate democrático sin recurrir a insultos o descalificaciones.

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