Legisladores en campaña

2027 es una obsesión para muchos políticos, pero algunos están aceleradísimos y desesperados por posicionarse, y largaron sus campañas con distintas estrategias para ver si pueden agarrar algo el año que viene.

En el oficialismo, se destaca Paola Fedeli, que hace rato viene con ganas de dar el salto, pero no logra trascender en el electorado.

Fedeli, por vínculos familiares, tiene toda la bendición de lo poco que queda del corpacismo, y así ostenta cargos de lujo en el PJ y en la Cámara de Diputados, donde se le cedió la presidencia y la caja.

Pero la señora no arranca, no mide, no es conocida por los votantes, a pesar de que hace meses que viene haciéndose filmar intentando promocionarse en las redes. Como nada funciona, ahora largó su propio espacio de prensa, mandando mails a los medios no ya desde la Cámara de Diputados, sino como “Paola Fedeli” desde el flamante correo “prensapaofedeli”, como si sus actividades fueran de interés público.

Así, nos enteramos de que fue a Belén y habló con docentes, o de que impulsó una charla de educación financiera, de la que participaron, según la foto que ellos mismos mandaron, menos de 10 personas.

Fedeli apunta alto, y en sus sueños se ve como candidata a vicegobernadora el año que viene, algo que -por mucho que empujen sus familiares en la mesa chica- parece una utopía.

Otro que se mueve mucho es Francisco Monti, que desde que cambió de caballo en medio del río; era presidente de la UCR, llegó al Congreso con el voto radical y se hizo libertario antes de terminar el mandato para arañar otra candidatura.

Como acá no goza de la simpatía de radicales ni libertarios, Monti se fue a Buenos Aires a buscar un atajo, con la idea de que sus amigos porteños bajen la orden de que le den una buena candidatura, algo que acá difícilmente consiga.

Así, como antes consiguió una selfie con Javier Milei en Tucumán, ahora se sacó una selfie con Patricia Bullrich, otra con Peter Lamelas, el embajador yankee, y así, con la técnica del cholulismo, quiere dar señales de que es alguien que está en el juego grande.

En fin, cada uno juega las cartas que tiene en la pechadera, y los que no tienen nada hacen estas cosas.

Mientras tanto, en la Legislatura, el año bate récords de improductividad y sesiones sin quórum.