El consumo de carne vacuna cayó a mínimos de dos décadas y crece la elección de pollo y cerdo

El consumo de carne vacuna en Argentina alcanzó uno de sus niveles más bajos de los últimos veinte años, en un contexto marcado por la pérdida del poder adquisitivo y el encarecimiento de los alimentos. Mientras tanto, el pollo y la carne de cerdo continúan ganando terreno entre los consumidores como alternativas más económicas.

Según datos del sector citados por distintos informes económicos, el consumo per cápita de carne vacuna mostró una nueva caída durante los primeros meses de 2026, profundizando una tendencia que se viene observando desde hace varios años. El aumento de los precios relativos de la carne bovina frente a otras opciones alimenticias aparece como uno de los principales factores detrás de este comportamiento.

En paralelo, el pollo se consolidó como la proteína animal más consumida del país, mientras que la carne de cerdo continúa incrementando su participación gracias a una mayor oferta y a precios más competitivos en comparación con la carne vacuna. Estas alternativas han logrado instalarse de manera permanente en los hábitos de consumo de muchas familias argentinas.

Especialistas del sector señalan que el cambio no responde únicamente a cuestiones económicas. También destacan transformaciones culturales y gastronómicas que llevaron a una mayor diversificación de la dieta, con consumidores cada vez más dispuestos a incorporar distintos tipos de carne en sus comidas habituales.

A pesar de la caída en el consumo interno, la carne vacuna continúa siendo uno de los productos emblemáticos de la Argentina y mantiene una fuerte presencia en la cultura alimentaria del país. Sin embargo, los datos más recientes reflejan que el tradicional liderazgo absoluto de la carne bovina en la mesa de los argentinos ya no es tan marcado como décadas atrás.