Desastre en Nepal: 955 muertos y miles de desaparecidos tras las inundaciones

La magnitud de la tragedia provocada por las inundaciones y deslaves en Nepal y China continúa creciendo. Mientras los equipos de emergencia trabajan contrarreloj para encontrar sobrevivientes, el último balance oficial eleva a 955 el número de personas fallecidas, mientras que cerca de 4.500 continúan desaparecidas.

El desastre se produjo el pasado miércoles y afectó especialmente a una remota zona del Himalaya. El fenómeno dejó a su paso enormes cantidades de barro, destruyó caminos y arrasó construcciones enteras, dificultando considerablemente las tareas de rescate.

“Nuestro país se enfrenta a un desastre natural de una magnitud inimaginable y desgarradora”, afirmó el primer ministro de Nepal, Balendra Shah, quien aseguró que las autoridades continúan trabajando para proteger y asistir a la población afectada.

Los rescatistas enfrentan condiciones extremadamente peligrosas. En algunas zonas deben avanzar entre barro que llega hasta la cintura, mientras persiste el riesgo de nuevas crecidas. La destrucción de las rutas también complica el acceso a los sectores más afectados.

En el valle del río Trishuli, más de 2.500 edificios quedaron destruidos, de acuerdo con análisis realizados a partir de imágenes satelitales del observatorio europeo Copernicus.

Entre las historias que dejó la tragedia se encuentra el rescate de una niña de seis años, encontrada con vida entre los escombros. Uno de los agentes que participó del operativo relató que apenas su cabeza sobresalía del barro y aseguró que la menor se encuentra fuera de peligro.

Sin embargo, todavía existe preocupación por decenas de trabajadores que permanecen incomunicados. Las autoridades nepalíes no habían logrado establecer contacto con alrededor de un centenar de obreros que podrían estar atrapados dentro de un túnel de una obra en la zona afectada.

Militares, policías y guías locales trabajan día y noche junto a equipos especializados enviados desde India, China y Corea del Sur. Helicópteros y patrullas permitieron evacuar a miles de personas, aunque las tareas continúan siendo complejas debido a la geografía y la destrucción de la infraestructura.

Uno de los sobrevivientes, Shibu Giri, de 44 años, contó desde un hospital de Katmandú cómo logró escapar del deslave. “Fue como un tsunami, con un ruido enorme y una enorme nube de polvo”, relató. Según explicó, tuvo que correr hacia zonas elevadas porque llegó a creer que no conseguiría salir con vida.

En el lado chino, los equipos de emergencia también trabajan en condiciones similares. Una de las zonas más afectadas es el Tíbet, donde el puesto fronterizo de Gyirong sufrió graves daños y quedó prácticamente destruido por la fuerza del agua.

Expertos y científicos atribuyen la devastadora crecida al desprendimiento de un enorme glaciar, que habría transformado en cuestión de minutos un río de la región en un torrente de gran violencia.

De acuerdo con los últimos datos oficiales, 939 personas murieron en Nepal y otras 16 en el Tíbet, mientras que las autoridades continúan intentando determinar el paradero de miles de desaparecidos.

Entre las personas que todavía no fueron localizadas hay turistas, peregrinos, trabajadores y ciudadanos extranjeros. Las tareas de búsqueda continúan mientras los equipos de rescate intentan acceder a las zonas más aisladas y determinar el verdadero alcance de una de las peores tragedias naturales registradas en la región.

Con información de TN